El Salvador se prepara ante un posible riesgo alimentario por El Niño
El Salvador se prepara ante el riesgo de que la sequía asociada a El Niño afecte su producción y abastecimiento de alimentos, anunció este miércoles el Congreso al aprobar un plan de emergencia nacional de seis meses.
Este fenómeno climático podría dejar en inseguridad alimentaria a 16 millones de personas en América Latina, advirtió en septiembre la directora regional del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, Lena Savelli, en entrevista con la AFP.
Científicos estiman que este año el evento climático puede llegar a su máxima intensidad alrededor del mes de diciembre, y que 2027 puede convertirse en el año más caluroso jamás observado.
«Lo que buscamos es prevenir daños a la agricultura, a la agroindustria y sobre todo a la seguridad alimentaria», dijo en la plenaria el congresista del partido oficialista Nuevas Ideas (derecha), Christian Guevara.
El programa aprobado por la Asamblea Nacional, controlada por los diputados del presidente Nayib Bukele, contempla principalmente la creación de reservas de alimentos y la asistencia humanitaria a familias vulnerables, entre otras acciones.
Sin embargo, diputados opositores cuestionaron la declaratoria por considerar tardías las acciones.
«Esto es algo que ya se conocía y su gobierno, su Ministerio de Agricultura, no tomaron las medidas adecuadas en el momento adecuado», increpó la diputada Claudia Ortiz del bloque centrista Vamos.
Por su lado, el representante de la Asociación Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios, Luis Treminio, dijo a la AFP que el decreto «llega cinco meses tarde».
Según la organización, la primera cosecha de granos básicos, que va de mayo a junio, registra pérdidas de alrededor del 20% por la crisis hídrica.
El Salvador registró 13 récords de temperaturas altas en septiembre, según las autoridades.
Varios municipios de El Salvador se ubican en el Corredor Seco centroamericano, una franja árida que también abarca partes de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica vulnerable a eventos climáticos extremos.
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