Exposición en México muestra el vínculo entre París y los pintores Tamayo, Nieto y Toledo
Ciudad de México, 20 ago (EFE).- Los artistas mexicanos Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo coincidieron durante la segunda mitad del siglo XX en la ciudad de París, donde exploraron las distintas vertientes del modernismo europeo y, al mismo tiempo, presenciaron las secuelas de la posguerra que aún marcaban la capital francesa, como se refleja en la obra ‘Gato atrapado’ (1953).
El cuadro del felino atormentado lleva la firma del pintor Tamayo (1899-1991) y forma parte de las 105 piezas que aterrizan este jueves en la Ciudad de México en una muestra que reúne el trabajo de los maestros de origen oaxaqueño durante su estancia en el país europeo.
El curador de la exposición y subdirector de Colecciones del Museo Tamayo, Juan Carlos Pereda, explicó en un recorrido a medios que el proyecto lleva tres años gestándose, gracias a la colaboración entre coleccionistas privados e instituciones culturales que prestaron las obras de los artistas para esta exhibición.
Pereda afirmó que esta tríada de artistas oaxaqueños destacó por su «emotividad», pero, sobre todo, por su «identidad cultural», alimentada por el arte prehispánico y las expresiones populares, dos elementos que se fusionaron con los estragos de la posguerra europea.
Por ejemplo, Tamayo, considerado mentor de Nieto (1936-1985) y Toledo (1940-2019), retrató, a partir del sacrificio simbólico representado en ‘Gato atrapado’, la situación política, espiritual y económica del viejo continente en aquella época.
Desde una visión más trágica, Nieto, acogido por el escritor Octavio Paz en París cuando apenas tenía 23 años, plasmó sus temores y angustias en buena parte de su obra, particularmente en la pieza ‘La noche transfigurada’, cuya oscuridad resalta en la segunda sección de esta exposición.
El curador aseguró que Nieto aprendió este universo nocturno de sus cuidadoras oaxaqueñas, quienes, cuando era niño, le contaban historias sobre nahuales, brujas voladoras y seres capaces de transformarse en animales, elementos que terminó plasmando en su obra y que guardan cierta afinidad con el movimiento artístico CoBrA, fundado en París en la época de la posguerra.
«Nieto lleva a París una gran angustia existencial, que luego va a entrecruzar con la escultura medieval francesa, ya que se convierte en un gran admirador de los desagües de las catedrales góticas y sus gárgolas, que luego va a mezclar con su idea del nahual», relató Pereda.
Ese rasgo bestial también está presente en otras piezas de la muestra, como ‘Lágrimas del bestiario’ o en las pinturas de su serie ‘Zoología mental’, cuyas obras pueden apreciarse a lo largo del recorrido.
La última sala alberga el trabajo de Toledo en París, quien al igual que Nieto, llegó con 20 años recomendado en dos cartas por su galerista Antonio Souza, las cuales estaban dirigidas a Paz y Tamayo.
«Tamayo lo acoge (en París), empieza a ver su trabajo y se da cuenta de que va a ser un gran artista», destacó Pereda sobre el vínculo, casi de padre e hijo, que mantenían ambos artistas.
En la sección del maestro Toledo resalta ‘Dos Personajes’ (1963), una pintura que por primera vez es expuesta en un museo.
Entre la colección también destaca ‘Carreta azul’, ‘El futbolista’, ‘Pollo con zapatos’, ‘La jaiba’, ‘Caballo y avispas’ o ‘Emulsión de Scott’.
‘Tamayo, Nieto, Toledo: Los años en París’ permanecerá abierta en las salas 3 y 4 del Museo Tamayo, en la capital mexicana, hasta el 15 de febrero de 2027. EFE
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