Gobierno francés pide que padres asuman daños causados por hijos en protesta en institutos
(Actualiza con declaraciones del ministro de Educación)
París, 2 oct (EFE).- El ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, informó este viernes de que ha pedido a los fiscales que reclamen la responsabilidad civil de los padres por los daños causados por sus hijos durante las protestas y disturbios registrados en torno al movimiento de bloqueo de institutos.
«He pedido a los fiscales generales que soliciten una respuesta firme, lo más rápida posible, pero sobre todo que pidan la responsabilidad civil, es decir, que los padres respondan solidariamente por los actos cometidos por sus hijos», declaró Darmanin en una entrevista a RTL.
El ministro afirmó que unos 300 policías y gendarmes y más de 60 profesores y responsables de centros educativos han resultado heridos en los incidentes, y señaló que algunos institutos han sido incendiados.
«Cuando se ataca a profesores, cuando se ataca al servicio público, evidentemente, la Justicia debe estar presente», dijo, aunque reconoció que las reivindicaciones de los estudiantes y de la juventud francesa «deben ser escuchadas».
Pero el ministro insistió en que los padres asuman económicamente los daños causados por sus hijos. «No es el menor quien paga, son los padres», afirmó. «Tú rompes, tus padres pagan», apostilló.
El ministro dijo además temer una escalada de la violencia durante las movilizaciones de este viernes y los próximos días. «Hemos pasado de manifestaciones de estudiantes a un desorden de orden público. Cuando se ataca un autobús, cuando se queman institutos, ya no es un problema de manifestación», mantuvo.
El responsable de Justicia también criticó a dirigentes del partido izquierdista La Francia Insumisa (LFI), entre ellos su líder Jean-Luc Mélenchon, a quienes acusó de contribuir a la escalada de la violencia.
Las protestas estudiantiles se intensificaron la víspera en Francia, con más institutos afectados y la expansión a las universidades, pero sobre todo con una violencia creciente que llevó a practicar un total de 1.949 detenciones, según el Ministerio de Interior.
Según datos oficiales, la víspera hubo unas 900 acciones ante institutos en todo el país. Más de 300 policías y gendarmes resultaron heridos, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, que condenó una «violencia desatada».
Para tratar de desactivar la protesta, este viernes unos cuatrocientos institutos de los 3.700 existentes permanecerán cerrados, con clases en línea, y han sido prohibidas las concentraciones en sus alrededores para tratar evitar altercados, que esta mañana se están reproduciendo en algunos centros de Marsella (sur) y Estrasburgo (noreste), según muestra en directo la televisión BMFTV.
Llamamiento a los padres: «En la calle, los niños están en peligro»
Paralelamente, el ministro de Educación, Édouard Geffray, recibirá esta tarde a las organizaciones sindicales representativas del personal docente y administrativo, a las asociaciones de padres y madres de alumnos, a las asociaciones de institutos y a los miembros electos del Consejo Nacional de la Vida Escolar.
La movilización estudiantil, que pide mejores condiciones educativas, acabar con la supresión de puestos universitarios o el recorte de becas, comenzó la pasada semana en la región de París y se ha ido extendiendo por todo el país.
En una entrevista a la televisión BMFTV, Geffray pidió este viernes ayuda a los padres, ya que «en la calle, los niños están en peligro», alertó ante los llamamientos a las movilizaciones.
Geffray dijo que 65 trabajadores de centros educativos, entre ellos 40 directores de instituto, y 170 alumnos habían resultado heridos desde el inicio del movimiento, por lo que consideró que «hay claramente una campaña de ataque y destrucción del servicio público de Educación».
Más de un centenar de institutos han sufrido, además, daños «severos», según el ministro, para quien el movimiento estudiantil está «secuestrado por grupos extremadamente violentos».
Fuentes del gabinete del primer ministro ya acusaron la víspera a La Francia Insumisa y a grupos vinculados a la extrema izquierda de estar detrás de una operación organizada, algo que rechazaron de plano los dirigentes de LFI. EFE
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