La alianza de Riad y Pakistán redibuja O.Medio:»agresión contra uno, lo será contra ambos»
Fuad Abdelrahim
El Cairo, 18 sep (EFE).- El inédito pacto de defensa entre Arabia Saudí y Pakistán, dos potencias islámicas; una petrolera y la otra nuclear, cambiará el equilibrio de fuerzas en la convulsa región de Oriente Medio en un momento de gran tensión y expectativa por la guerra de Israel en la Franja de Gaza y al calor del reciente bombardeo israelí contra Catar.
El denominado «Acuerdo Conjunto de Defensa Estratégica», rubricado por el príncipe heredero y primer ministro saudí, Mohamed bin Salman, y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sherif, llega cuando Israel va ampliando el radio de sus operaciones militares que llevó al Estado judío a atacar a sus «enemigos» en el Líbano, Irán, y Yemen, además de Doha.
Alterar el equilibrio
«El acuerdo sin duda alterará el equilibrio de poder en la región (…), ya que Arabia Saudí es el país árabe más poderoso en cuanto a armas, equipo y tecnología militar, mientras que Pakistán es la nación islámica más poderosa, especialmente en armas nucleares», dijo a EFE el periodista y analista político saudí, Sultán al Nafie.
Apuntó que «Pakistán, según lo anunciado hasta el momento, posee más de 170 ojivas nucleares», y que el acuerdo entre Riad e Islamabad «permite a Arabia Saudí utilizar todas las armas pakistaníes, incluidas las nucleares», en caso de ser atacado.
La ofensiva israelí en Gaza, nominalmente dirigida contra el grupo islamista palestino Hamás tras los ataques en territorio israelí del 7 de octubre de 2023, se ha convertido en una matanza de más de 65.000 personas en Gaza, en su mayoría mujeres y niños y la creciente condena internacional contra el gobierno de Benjamin Netanyahu por lo que informes de Naciones Unidas califica de «genocidio».
No obstante, el reciente ataque israelí contra la delegación negociadora de Hamás en Catar, clave mediador en la guerra, y las declaraciones hechas a continuación por responsables israelíes de que atacarán a sus «enemigos» dondequiera que estén, han sido como la gota que colmó el vaso para los vecinos al suscitar los temores de varios de ellos de que pueda ser el siguiente objetivo.
En este contexto llega el pacto árabe-paquistaní, que según el comunicado conjunto difundido por los ahora socios tiene como «objetivo desarrollar la cooperación en defensa entre ambos países y fortalecer la disuasión conjunta contra cualquier agresión».
En concreto, estipula que «cualquier agresión contra cualquiera de los dos países constituye una agresión contra ambos».
Defensa conjunta
El anuncio del pacto llegó además apenas horas después de que más de 50 jefes de Estado y representantes de países árabes islámicos, incluidas potencias y relevantes actores regionales entre ellos Arabia Saudí, Pakistán, Turquía, Irán y Egipto, convergieran de forma extraordinaria en Doha donde varios de ellos destacaron la necesidad de «reactivar» los acuerdos de defensa conjunta.
Esta última frase ha sido destacada en todos los medios saudíes de este jueves, mientras que el ministro de Defensa del reino árabe, Khalid bin Salmán, la destacó como la única frase en un mensaje en su cuenta oficial en X en urdo, inglés y árabe: «Arabia Saudí y Pakistán, frente unido contra cualquier agresor, siempre y para siempre».
El pacto y la forma de anunciarlo ha sido visto como un mensaje tanto a Israel como a la India, también potencia nuclear aliada del Estado judío y tradicionalmente enemistada con Pakistán, si bien cuenta con relaciones normales con Arabia Saudí.
«El acuerdo obligará sin duda a India, Israel y Estados Unidos a reconsiderar sus posiciones y reestructurar sus fuerzas, dada también la relación estratégica del reino (saudí) con Rusia y China, dos potencias importantes. El mundo podría estar volviendo multipolar», confió Al Nafie.
Israel no ha comentado de momento el pacto, que provocó reacción en la India, cuyo ministerio de Exteriores afirmó este jueves que su país «analizará las consecuencias» del pacto entre Riad e Islamabad, pero sin mayores comentarios.
Arabia Saudí, aliado de EE.UU., es un país que goza de especial influencia en el mundo islámico al albergar los lugares más sagrados para los más de 1.300 millones de mahometanos, y lidera junto con Rusia la alianza de la OPEP+. EFE
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