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La corrupción radioactiva del Banco Master protagoniza la campaña electoral brasileña

Jon Martín Cullell

São Paulo, 29 sep (EFE).- El escándalo del Banco Master, considerado el mayor fraude financiero de la historia de Brasil, se ha convertido en el protagonista inesperado de la campaña electoral para las presidenciales del próximo domingo 4 de octubre y ha manchado aún más a unos candidatos que ya arrastraban una imagen de deshonestidad.

Propuestas sobre salud, educación y seguridad han pasado a un segundo plano ante la sucesión de noticias sobre un caso cuyas ramificaciones salpican a autoridades de todos los niveles.

Hay momentos en que Daniel Vorcaro, dueño del banco y hoy en prisión preventiva, parece ser candidato de tanto que su nombre aparece en los noticiarios.

El Master multiplicó su patrimonio en un lustro mediante una agresiva estrategia de compra de activos, inversiones en empresas en crisis y oferta de títulos de renta fija con rentabilidades por encima del mercado.

Ese crecimiento fraudulento fue posible, se sospecha, gracias a una amplia red de favores en forma de dinero, viajes y puros a legisladores de varios partidos, funcionarios del Banco Central y magistrados de la Corte Suprema.

En este contexto, los dos principales aspirantes a la Presidencia, tanto el progresista Luiz Inácio Lula da Silva como el ultraderechista Flávio Bolsonaro, han tratado de usar el escándalo para atacar al rival.

Para empezar, ninguno de los dos disfruta de muy buena imagen: 49 % considera a Lula deshonesto y 42 % opina lo mismo de Bolsonaro, según las encuestas.

Brasil obtuvo su segunda peor nota de la historia en el índice de percepción de la corrupción divulgado a principios de año por la ONG Transparencia Internacional, en el que aparece en el puesto 107 de 182 países evaluados.

Bolsonaro y la película

En teoría, Bolsonaro es el más vulnerable al escándalo del Master, por haberle pedido a Vorcaro unos 12 millones de dólares (10 millones de euros), supuestamente para financiar una película sobre su padre, el exmandatario Jair.

En unos mensajes encontrados en el celular del banquero, el político se dirige a él como «hermano» y le recuerda que se ha retrasado con los pagos.

El senador ultraderechista es investigado por la Policía por posibles delitos de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas.

En su defensa, el candidato ha dicho que se trataba de «dinero privado» y ha intentado minimizar su importancia pese a los interrogantes que aún rodean el episodio.

Por otro lado, Lula se ha atribuido la responsabilidad de haber encarcelado a Vorcaro, aunque las investigaciones son lideradas de forma autónoma por la Policía Federal bajo la supervisión de la Corte Suprema.

«Ese ciudadano que se convirtió en banquero durante el Gobierno de Bolsonaro se convirtió en prisionero en el mío», repite en los mítines.

El hijo investigado de Lula

Tampoco Lula sale incólume. Ha reconocido haberse reunido con Vorcaro en el palacio presidencial, aunque asegura que lo único que hizo fue defender la actuación del Banco Central frente a los reclamos del banquero.

Al mandatario le ha afectado más la polémica por la relación de proximidad entre Vorcaro y el magistrado Alexandre de Moraes, un aliado de Lula desde que abanderó la condena a 27 años de cárcel a Jair Bolsonaro por un intento de golpe de Estado.

En otros mensajes encontrados en el celular del banquero, este le pedía a De Moraes información sobre operaciones policiales en curso y consejo sobre si debía irse del país.

Más allá del caso Master, Lula se enfrenta al impacto de la investigación abierta contra su hijo Fábio Luis da Silva por tráfico de influencias, debido a sus relaciones con cabilderos del Gobierno.

El presidente ha dicho que su hijo tendrá que «pagar» si cometió alguna ilegalidad, pero el caso amenaza con ahondar la imagen negativa que arrastra desde hace años dentro de un segmento de la población.

El líder progresista carga con una mochila de escándalos de sus primeros dos mandatos y con una condena por corrupción que lo mandó 580 días a la cárcel.

Pese a que la sentencia fue anulada en 2021 por fallos procesales, esa condición de expresidiario es explotada por la ultraderecha, en cuyos mítines el grito de «Lula ladrón, tu lugar es la prisión» es recurrente.

La elección es, a ojos del brasileño, una carrera entre dos hombres con biografías manchadas.EFE

jmc/mp/lnm

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