La hormonas sexuales influyen en que las mujeres experimenten más dolor que los hombres
Redacción Ciencia, 1 oct (EFE).- La ciencia sabe que millones de mujeres se ven afectadas, de forma desproporcionada, por el dolor y un factor determinante sería las fluctuaciones en las hormonas ováricas. Además, los cromosomas sexuales no solo determinan el sexo al nacer, sino también el riesgo de padecer enfermedades y cómo las afronta el organismo.
La revista Science dedica en su último número un especial a la salud de la mujer, que tradicionalmente ha quedado en un segundo plano en las investigaciones médicas y, cuando ha sido protagonista, se han centrado en la reproducción.
Cuatro artículos de revisión pasan revista a las investigaciones que tratan de subsanar las importantes lagunas existentes en materia de salud de la mujer, señala la publicación.
Un quinto artículo de análisis, encabezado por la editora jefe de Science, Yevgenia Nusinovich, señala que, «en general, cada vez está más claro que la salud de la mujer y las diferencias biológicas relacionadas con el sexo van mucho más allá de la reproducción y afectan a las personas a lo largo de toda su vida y en diferentes afecciones médicas».
Entre los artículos de revisión, uno encabezado por la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.) se centra en los mecanismos del dolor crónico específicos de cada sexo.
Desde hace décadas, se sabe que las mujeres, especialmente las más jóvenes, se ven afectadas «de manera desproporcionada por trastornos dolorosos», como el síndrome del intestino irritable, la endometriosis, las migrañas menstruales, la fibromialgia, la osteoartritis y el dolor neuropático, que merman la calidad de vida, escriben los autores.
La incorporación del sexo como variable biológica en 2016 ha comenzado a transformar este campo, revelando vías específicas de cada sexo que inician, amplifican y resuelven el dolor.
El artículo sintetiza los avances en el ámbito del dolor visceral y somático, destacando que «la estrecha relación» entre las fluctuaciones hormonales y los síntomas es una característica común a muchos tipos de dolor femenino.
También están implicados la interacción inmunoneural, la microbiota intestinal y los circuitos analgésicos endógenos.
Aunque un número cada vez mayor de investigaciones empiezan a desentrañar cómo interactúan las señales hormonales en el cuerpo de la mujer, siguen existiendo importantes lagunas entre la carga generalizada del dolor entre las mujeres y los esfuerzos científicos por comprenderlo y tratarlo.
Las mujeres esperan «con ansia respuestas concretas» que puedan ayudar a eliminar el habitual enfoque de ‘todo está en tu cabeza’ respecto a sus enfermedades y acortar la larga espera entre la aparición de los síntomas y el diagnóstico o tratamiento, señalan los autores.
Otro de los artículos, encabezado por la misma universidad, recopila pruebas, cada vez más numerosas, de que los cromosomas X e Y no solo determinan el sexo biológico, sino que también influyen en el riesgo de padecer enfermedades, incluido el cáncer, independientemente de las hormonas.
Las diferencias en materia de salud entre hombres y mujeres se han atribuido durante mucho tiempo principalmente a las hormonas sexuales, como el estrógeno y la testosterona.
El análisis muestra que los cromosomas X e Y contienen instrucciones genéticas que determinan cómo envejecen las células y cómo se defiende el organismo frente a las principales enfermedades, destacó Dan Theodorescu, investigador de la Universidad de Arizona (EE.UU.) y uno de los firmantes del texto.
La investigación sobre la menopausia centra otro artículo, el cual recuerda que históricamente ha estado infrafinanciada, a pesar de «su enorme impacto» en la mitad de la población y en casi el 40 % de la vida de una mujer.
Esa investigación necesita un replanteamiento profundo, pasando de una visión única y generalizada a un enfoque de medicina de precisión, que tenga en cuenta las diferencias en los síntomas, el momento de aparición, la genética y los tratamientos hormonales.
Reducir la menopausia a simplemente el envejecimiento «es un flaco favor para las mujeres», destacan los autores, liderados por la Fundación de Investigación Médica de Oklahoma (EE.UU).
El papel del sistema inmunitario para preparar el cuerpo ante el embarazo, que desencadena uno de los períodos de remodelación fisiológica más prolongados de la vida adulta, es el objetivo de otro de los artículos.
Aunque tradicionalmente esos cambios se han atribuido, en gran medida, a las hormonas, nuevas investigaciones demuestran que el sistema inmunitario dirige activamente la remodelación, reprogramando los tejidos maternos de formas que pueden influir en la salud mucho más allá del embarazo.
Por último, el especial analiza cómo influyen los ovarios en la salud tras la menopausia, pues cada vez hay más pruebas que sugieren que permanecen biológicamente activos durante décadas después de ese periodo. EFE
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