Las huellas de Buenos Aires en la obra de René Goscinny, el creador de Astérix y Obélix
Laura Guarinoni
Buenos Aires, 15 ago (EFE).- Antes de convertirse en el creador de Astérix y Obelix, Lucky Luke o El pequeño Nicolás, el historietista francés René Goscinny vivió hasta su juventud en Buenos Aires, una ciudad que dejó huellas y leyendas en su obra, y que este sábado le rinde homenaje por el centenario de su nacimiento.
Goscinny nació en París el 14 de agosto de 1926, en el seno de una familia de origen polaco y judío. Cuando tenía dos años su padre se desplazó a Buenos Aires porque le ofrecieron trabajo y la familia se instaló hasta que el autor cumplió 17 años.
Estudió en el Liceo Francés de la capital argentina y allí comenzó a desarrollar su vocación por el dibujo y el humor.
“Ya en ese tiempo hubiera hecho cualquier cosa para hacer reír a mis compañeros”, recordó años después en sus textos autobiográficos que fueron recopilados en 2009 en el libro ‘Del panteón a Buenos Aires’, editado en español por Libros del Zorzal.
Su única hija, Anne Goscinny, conserva esa conexión afectiva. “Mi padre, sus personajes y mi corazón son decididamente argentinos”, escribió en el prólogo de la edición de ‘El pequeño Nicolás’, al recordar sus viajes a Buenos Aires junto a su progenitor y los juegos en la porteña Plaza de San Martín, a pocos metros de la casa donde él pasó su infancia.
La historieta argentina, una influencia posible
El fundador de Libros del Zorzal y editor de la obra de Goscinny en Argentina, Leopoldo Kulesz, dijo a EFE que el autor creció cuando la historieta argentina vivía un gran desarrollo y es probable que leyera ‘Patoruzú’, de Dante Quinterno, quien en aquel entonces tenía una tirada semanal de 300.000 ejemplares.
Pero no hay pruebas documentales de ello: “La influencia que él pudo tener como historietista de lo que vivió acá en Buenos Aires es una interpretación, porque no hay datos fehacientes”, explica.
El artífice del homenaje que tendrá Goscinny en Buenos Aires este sábado, el ministro de Desarrollo Económico porteño, Hernán Lombardi, vincula la formación del autor con la cultura popular argentina.
“La patria afectiva es la niñez y la adolescencia. En esos momentos estaban las historietas de (la editorial) Columba o ‘Patoruzú’, y él leía todo. En la niñez uno siempre se deja permear toda la sensibilidad», dijo Lombardi en declaraciones a EFE.
Los mitos sobre Obélix
Entre las leyendas argentinas está el supuesto homenaje de Goscinny a Racing Club -equipo argentino de fútbol con el que Goscinny simpatizaba de niño- en los pantalones celestes y blancos de Obélix.
“Buscamos muchísimo con el equipo de la editorial y no hay ningún hecho comprobable que diga eso. Es más, pareciera que tampoco le interesaba mucho el fútbol”, aclara Kulesz.
Más interesante resulta otra coincidencia: “Obélix viene de obelisco. No sabemos si es el Obelisco porteño (monumento símbolo de Buenos Aires), pero ¿por qué no?”, dijo, teniendo en cuenta que esta referencia está en boca de muchos y aparece en las búsquedas de internet.
Con motivo de su centenario, Buenos Aires homenajea este sábado a Goscinny precisamente en el Obelisco, con la proyección de las imágenes de Astérix y Obelix.
Y sobre la avenida Corrientes, una mítica vía que se hace peatonal los fines de semana, se ha programado cine en pantalla gigante, actividades familiares, mesas inspiradas en el banquete final de Astérix y promociones en librerías y restaurantes.
«Homenajear a Goscinny acá, en Buenos Aires, es una muestra de cariño. Él siempre mantuvo su cariño por Buenos Aires”, concluyó Lombardi. EFE
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