Macron renuncia a su sistema de acceso universitario por la presión estudiantil
París, 28 oct (EFE).- Una de las medidas clave del mandato del presidente francés, Emmanuel Macron, un nuevo sistema de acceso a la universidad que nació con la vocación de ser más transparente, ágil y justo, está a punto de saltar por los aires ante la presión de los estudiantes, que consideran que no ha cumplido ninguno de los objetivos previstos.
El Ejecutivo ya ha cedido. El año próximo, el sistema de acceso a la universidad será reformado y, a partir de 2028 será el nuevo presidente que salga de las urnas en abril y mayo próximo quien decida lo que sucede en el futuro.
En un intento de frenar la protesta universitaria, el primer ministro, Sébastien Lecornu, organizó para este miércoles un debate en la Asamblea Nacional para que los diferentes partidos políticos, todos ellos enfrascados en la precampaña electoral, expresen sus proyectos.
Esta reforma era una de las más emblemáticas de Macron, elegido presidente en 2017, junto con la de las pensiones, que también se vio obligado a abandonar el año pasado para poder mantener en pie a su Ejecutivo.
Cuando fue elegido en 2017, el liberal Macron aseguró que la educación sería su prioridad y lanzó una serie de medidas. Entre ellas destacaban dos, una reforma del bachillerato, que imponía la evaluación continua, y un revolucionario método de selección de los alumnos para cada formación universitaria.
Las dos reformas están ahora en el punto de mira de las revueltas estudiantiles lanzadas hace cinco semanas y que han sido el detonante de una gran protesta social que mantiene al Gobierno contra las cuerdas.
Introducido en 2018 y bautizado como ‘Parcursup’, el sistema de acceso a la universidad persigue atribuir a los alumnos que han superado el bachillerato, en torno a un millón al año, a una de las 25.000 formaciones superiores que posee el país.
Entre enero y abril, cada alumno en el último curso del instituto debe hacer diez peticiones de universidades a las que quiere acceder a través de una plataforma digital.
Los estudiantes incluyen, además de sus notas, cartas de motivación, recomendaciones de profesores sobre su comportamiento, informes de asistencia a clase y otros elementos para apoyar su candidatura.
El peso del algoritmo
En función de algoritmos no publicados, cada universidad selecciona los alumnos que pueden entrar en sus formaciones, sin verse obligadas a publicar los motivos de rechazo del resto.
Esa cuestión, según las asociaciones estudiantiles, genera un estrés en los candidatos, al tiempo que es motivo de frustraciones y de opacidad.
Denuncian, además, que son muchos los estudiantes que se ven obligados a renunciar a su vocación sin tener un motivo claro para ello.
Las asociaciones de alumnos de institutos piden su derogación, ya que consideran que, además de generar mucha frustración, incide en la persistencia de las desigualdades socioculturales por territorios o medios económicos.
Su petición pasa por incrementar el número de plazas universitarias, hasta 250.000, una cifra que está muy lejos de lo que promete el Ejecutivo, que sin mucho margen presupuestario anuncia un máximo de 15.000.
Denuncian que muchos alumnos se ven obligados a acudir a universidades privadas o buscar plaza en otros países para seguir el recorrido formativo que desean.
Para el año próximo, el ministro de Educación, Edouard Geffray, anunció algunas reformas, como la obligación de las universidades de motivar los rechazos.
Una medida que los responsables universitarios consideran no realista, puesto que los profesores encargados de la selección tienen ya una elevada carga de trabajo durante esos periodos.
Entre las pistas avanzadas por algunos expertos para su reforma figura la supresión de las menciones de los institutos de procedencia de los candidatos, la publicación de los algoritmos utilizados por las universidades y la clarificación de los criterios para la admisión. EFE
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