Malasia prevé deportar a unos 1.500 birmanos, incluidos rohinyás, entre críticas de la ONU
Bangkok, 29 sep (EFE).- Las autoridades malasias tienen previsto deportar este martes a 1.476 birmanos, incluidos miembros de la minoría musulmana rohinyá, perseguida en Birmania (Myanmar), entre críticas de Naciones Unidas y oenegés.
Los deportados serán trasladados a la base naval de Lumut, en el noroeste de Malasia, desde donde serán trasportados en barcos de la Marina birmana, según declaraciones previas de Kuala Lumpur.
Malasia, que no es signatario de la Convención de los Refugiados pero que desde 2017 ha acogido a miles de rohinyás a raíz de la persecución militar que sufren en Birmania, a cuyo Ejército la ONU investiga por posible genocidio de la minoría, argumenta que el retorno es de carácter voluntario y se produce tras la reciente visita del líder golpista birmano, Min Aung Hlaing.
Este operativo, pactado entre Kuala Lumpur y el Gobierno militar birmano, busca la deportación de un total de 5.000 nacionales, que incluye en gran medida a miembros de la etnia rohinyá, según admitió el primer ministro malasio, Anwar Ibrahim.
Según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), a finales de febrero más de las mitad de los solicitantes de asilo en Malasia (o 126.144 de un total de 215.600 personas) pertenecían a la etnia rohinyá, minoría no reconocida por Naipyidó, que les considera inmigrantes ilegales bengalíes.
Malasia ya deportó en febrero de 2021 a 1.086 inmigrantes birmanos, pero en aquella ocasión no fueron devueltos ni rohinyás ni solicitantes de asilo, aseguraron entonces las autoridades.
El pasado jueves, un grupo creado por Naciones Unidas para investigar las violaciones de los derechos humanos en Birmania denunció que no se dan las «condiciones adecuadas» para el retorno de los rohinyá.
En el occidental estado birmano de Rakáin, donde las comunidades rohinyás sufrieron en 2017 una campaña de limpieza étnica por parte del Ejército que resultó en el éxodo a Bangladés de 720.000 miembros de esta minoría, «la situación sigue siendo extremadamente volátil y peligrosa para todas las comunidades», apuntó en un comunicado el Mecanismo Independiente de Investigación para Birmania.
Este lunes, un bombardeo del Ejército sobre la ciudad de Kyauktaw, en el noreste de Rakáin, dejó un saldo preliminar de 33 muertos y 36 heridos, según informó el Ejército Arakán, una guerrilla budista que también discrimina a los rohinyá y que se disputa el control de esa región con el Ejecutivo castrense.
«Este último ataque demuestra que los civiles en Rakáin siguen enfrentándose a peligros graves en medio del conflicto armado», denunció hoy la Organización de Derechos Humanos de la Etnia Rohinyá de Birmania en Malasia (MERHROM). EFE
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