Moody’s: China da mayor relevancia a firmas clave para garantizar su seguridad energética
Shanghái (China), 2 sep (EFE).- China concede cada vez más relevancia estratégica a empresas que considera clave para garantizar su seguridad energética ante una coyuntura marcada por las tensiones geopolíticas y el auge de sectores que generan un gran consumo de electricidad, afirma la agencia calificadora de deuda Moody’s.
En un reciente informe, la firma subraya los riesgos para Pekín de «una importante dependencia de los combustibles importados y de la infraestructura energética tradicional», apuntando específicamente al impacto de la guerra en Oriente Medio y al consiguiente cierre del estrecho de Ormuz, por el que pasaban el 45 % de las compras exteriores chinas de gas y petróleo.
Asimismo, Moody’s asegura que la «rápida expansión» de la inteligencia artificial (IA), los centros de datos, los vehículos eléctricos o la manufactura avanzada «hacen que la energía fiable, asequible y segura sea aún más vital para el crecimiento económico y la competitividad tecnológica».
«El objetivo de China es garantizar la resistencia general de su ecosistema energético, capaz de prestar apoyo a la descarbonización, la competitividad industrial, el liderazgo tecnológico y un crecimiento impulsado por la IA», resume el dossier.
Diversificar y consolidar
Por tanto, Pekín está ampliando su enfoque estratégico para incluir no solo combustibles, productores de energía y operadores de redes, sino también minerales clave, equipamiento nuclear, almacenamiento de energía y constructores de infraestructura.
Entre las empresas que se podrían beneficiar de esto, Moody’s apunta al grupo de infraestructuras energéticas PowerChina; al mayor fabricante mundial de baterías para eléctricos, CATL; el gigante minero Minmetals, o Shanghai Electric Holdings, uno de los pocos fabricantes nacionales de equipamiento nuclear.
En cualquier caso, la calificadora matiza que el auge de nuevas firmas estratégicas no restará importancia a los líderes «tradicionales» del sector, de titularidad estatal: «Las compañías de petróleo y gas siguen siendo claves en la seguridad de los combustibles, la resistencia del suministro y la diversificación de las importaciones, y los generadores y operadores de la red siguen sustentando la fiabilidad del sistema y la energía asequible».
Esta misma semana, el medio financiero Cailian informó de que la capacidad instalada de energía solar en el gigante asiático superó por primera vez a la del carbón, marcando un punto de inflexión en la transformación del sistema eléctrico chino, todavía dependiente de esa fuente fósil en términos de generación efectiva pero cada vez más dominado por las renovables en nuevas instalaciones.
La guerra en Irán, clave
En abril, semanas después de que comenzaran los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y de las posteriores represalias de Teherán, también contra otros países de la región, la cúpula del Partido Comunista de China (PCCh) llamó a «mejorar la seguridad energética y de los recursos», así como a «afrontar las perturbaciones y los desafíos procedentes del exterior».
El bloqueo ‘de facto’ del estrecho de Ormuz, por el que circulaba cerca de un 20 % global de petróleo y gas antes del estallido del conflicto, ha afectado a toda Asia, principal destino de esas exportaciones.
El conflicto llegó a encarecer los combustibles en China y obligó a las autoridades a intervenir temporalmente sobre los precios, limitando las subidas a en torno a la mitad de lo que deberían haber sido bajo el cálculo habitual.
No obstante, el gigante asiático también se ha visto beneficiado por la guerra, ya que sus exportaciones en tecnologías ‘verdes’ que lidera como los paneles solares, las baterías o los vehículos eléctricos se han disparado en las últimas semanas ante el impacto a nivel mundial del alza de los precios del crudo. EFE
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