Padura, homenajeado en Francia: «Los escritores necesariamente tenemos que tener ego»
París, 28 sep (EFE).- «Los escritores necesariamente tenemos que tener ego y cuando a ese ego le dan buena comida, se siente mucho más satisfecho», bromeó este lunes en conversación con EFE el escritor Leonardo Padura, en la antesala de recibir el premio de honor del Festival Biarritz América Latina (BAL), en el sur de Francia.
Es un premio a toda una carrera, literaria, pero también muy ligada al cine, que se une a los múltiples reconocimientos que le están lloviendo en los últimos tiempos, como el Premio Liber 2026 al autor hispanoamericano más destacado que recogerá en Barcelona el próximo miércoles.
«Es distinto este tipo de premios, los premios honoríficos, porque son de personas o de unas instituciones que consideran que tu trabajo merece reconocimiento», indicó en conversación telefónica el escritor, nacido en La Habana en 1955.
Se le entregará en concreto el Abrazo de Honor de este festival cinematográfico, un galardón que en esta edición número 35 también ha rendido homenaje a la trayectoria del músico chileno Eduardo Carrasco, miembro fundador del grupo folclórico Quilapayún y referente de la Nueva Canción chilena.
Si al chileno se le entregó el premio el sábado pasado, día de la apertura del festival, a Padura le llegará el turno este martes, aunque hoy lunes ya tuvo un encuentro en Biarritz con su público, donde firmó ejemplares de sus libros con la sala abarrotada.
«Siempre venir a Biarritz para mí es casi una fiesta», sentenció el literato cubano, que ya había acudido al festival del País Vasco francés en varias ocasiones.
Él, que ha sido guionista y participado en la adaptación de sus novelas a la pantalla, asegura que el cine ha sido una «presencia constante» en su vida y que es un «cinéfilo empedernido».
«Muchas de las imágenes que tengo de tantísimas cosas de la realidad y de determinados lugares del mundo se lo debo al cine», afirma, y cita al también guionista y escritor cubano Guillermo Cabrera Infante cuando decía que el celuloide «era el arte del siglo XX».
«En este siglo 21 no sabemos bien dónde está el arte con las nuevas tecnologías que han surgido, pero bueno, yo soy un hombre del siglo 20 y me y me eduqué viendo cine», comenta, evocando su adolescencia en Cuba viendo cine francés, italiano, mexicano, soviético y japonés, por citar algunos ejemplos.
Agradece la existencia de certámenes como el BAL, que tienden puentes y ayudan a la difusión de la creación latinoamericana, algo que en el caso del cine sirve de contrapunto al dominio de las grandes producciones, sobre todo del cine estadounidense. «Yo aquí en Biarritz veo películas de las cuales ni siquiera tenía noticias», admite.
«Desde el otro lado del Atlántico tenemos que agradecerle mucho que tenga esa mirada amplia. Además, es muy cultural. Aquí todos los actos tienen un sentido cultural, lo comercial está supeditado al valor cultural de los productos que se le ofrecen a los espectadores», resaltó.
Además de agrandar su ya notable currículum de premios -cuenta, entre otros, con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2015, el nacional de Literatura de Cuba 2012, la Orden de las Artes y las Letras en Francia (2013)- Padura continúa «como siempre» metido en el trabajo de su próxima novela.
Recuperará en ella a su personaje de Mario Conde, pero «más viejo, más desencantado, con más mala leche», y avanza que la historia tiene que ver con España, con una herencia de por medio, pero que está ambientada en la «realidad cubana actual que es bastante tensa en todos los sentidos».
«Es un poco la condición que yo le he dado a mi literatura de intentar hacer una crónica de la vida cubana contemporánea», reflexionó. EFE
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