PMA: En Al Fasher, urbe asediada en Sudán, el hambre es tal que comen forraje y hojas
Irene Escudero
Madrid, 13 sep (EFE).- La situación en la ciudad sudanesa de Al Fasher, asediada desde hace casi año y medio, es tan crítica que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) asegura que la población se ve obligada a comer forraje, hierbas y hojas para sobrevivir.
«Una de las cosas que califica para hablar de hambruna es que la gente come productos que no son alimenticios», explica a EFE el subdirector de la oficina de Sudán del PMA, Pablo Yuste, quien indica que esa es la situación en Al Fasher (suroeste), donde la gente «está comiendo forraje de animales, hierba, hojas, lo que sea».
Al Fasher, capital de Darfur Norte y que alberga a miles de refugiados, lleva dos años siendo epicentro de la guerra. Como último reducto de las fuerzas armadas sudanesas en Darfur Norte, el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) llevan meses imponiendo un duro asedio.
Este cerco de las FAR sobre la urbe, impide desde mayo de 2024 la entrada de alimentos, medicamentos y suministros básicos, por lo que son frecuentes las enfermedades y la muerte de habitantes y desplazados por hambre y desnutrición, aunque, como explica Yuste, es imposible saber cuántas personas están en riesgo por la falta de acceso.
No entra ayuda
El Gobierno sudanés ha autorizado el ingreso de camiones de ayuda humanitaria, pero las FAR no permiten el acceso a la ciudad: «Llevamos ya mes y medio con los camiones cargados esperando a que nos dejen entrar y no conseguimos que se muevan a pesar de que estamos constantemente pidiendo acceso», explica el humanitario español, en una entrevista en Madrid.
Los mercados de la ciudad están arrasados y no hay prácticamente comida; «los precios han subido un 500 %», por lo que no hay de dónde buscar, es una situación «dramática». «No hay ni argumentos; es matar de hambre a la población, es el uso del hambre, como arma de guerra», lamenta el humanitario.
La consecuencia es que quienes viven asediados también se enfrentan a intoxicaciones alimentarias y enfermedades como el cólera, mientras los combates siguen en las calles, en la puerta de sus casas.
Además, a finales de agosto tres camiones del PMA con ayuda para la población de Mellit, en Darfur Norte, fueron atacados en una agresión de la que tanto el Ejército sudanés como las FAR se acusaron mutuamente. En los últimos dos meses ha habido tres ataques a convoyes humanitarios, uno de ellos se saldó con cinco víctimas entre los conductores, dice Yuste.
Hambre en el resto del país
La situación más crítica es en El Fasher y en Kadugli, la capital también asedidada de Kordofán del Sur (sur), pero en el resto de Sudán el panorama también es preocupante: «no es que todo el país esté en hambruna, pero sí hay lugares donde hay una situación clara de hambruna», explica Yuste.
Según los números de esta agencia de la ONU, en todo Sudán hay 24,6 millones de personas afectadas por el hambre aguda y 2 millones en riesgo de hambruna. Es decir, que en un país de 50 millones de habitantes, prácticamente una de cada dos personas padece hambre en mayor o menor medida.
Y Yuste lamenta que a pesar de la gravedad, no se presta prácticamente atención en este conflicto, que lleva posicionando a Sudán durante varios años en la lista de países con más desplazados del mundo.
«Hace 5 años hablabas de 25 millones de personas en inseguridad alimentaria y la gente atendía, los medios inmediatamente llamaban la atención de la situación, pero ahora parece que estamos insensibilizados», lamenta.
Varias organizaciones humanitarias se han visto obligadas a suspender o limitar sus operaciones en Sudán desde el estallido de la guerra en abril de 2023 por los enormes riesgos que supone el envío de ayuda, pese a que la población del país africano sufre la peor catástrofe humanitaria del planeta, según la ONU.
Además, los recortes internacionales a los fondos de ayuda internacional también han provocado una falta de medios en estos países menos mediáticos. El PMA necesita 645 millones de dólares antes de que acabe el año, lo que ya ha provocado un recorte en asistencia a gente que está en situación de emergencia (nivel 4 en la escala de hambruna).
A pesar de ello, el segundo del PMA en Sudán insiste en la labor humanitaria que realizan: «Somos un actor que está empujando todos los límites para llegar a los civiles». EFE
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