La policía suiza frente al reto de una delincuencia globalizada
En Suiza, como en otros muchos países, el uso de la fuerza por parte de la policía suscita intensos debates. El criminólogo Daniel Fink acaba de publicar junto a Silvia Staubli una obra dedicada a la policía en Suiza. En ella apunta que, a pesar de que la criminalidad tiene un carácter cada vez más internacional, el modelo policial helvético sigue estando basado en el federalismo.
En Estados Unidos, las operaciones de la policía de inmigración están levantando la cólera en las calles. En Suiza, la imagen de la policía se ha visto impactada por numerosos escándalos que han salpicado recientemente a la policía de Lausana, como el descubrimiento de mensajes racistas intercambiados en aplicaciones de mensajería o el fallecimiento de un ciudadano nigerianoEnlace externo tras una intervención policial.
Titulada ‘La police en Suisse’ (La policía en Suiza), la obra coescrita por Daniel FinkEnlace externo y Silvia Staubli se enmarca en la colección Savoir Suisse (en español, «conocimientos sobre Suiza»). El especialista en estadística criminal Daniel Fink repasa en esta obra los retos a los que se enfrentan actualmente las autoridades policiales entre la eficacia operativa, la legitimidad democrática y las limitaciones del sistema federal.
Daniel Fink es miembro asociado de la Escuela de Ciencias Penales de la Universidad de Lausana. Ha sido profesor en las universidades de Lausana y Lucerna y dirigió durante 15 años la sección «Criminalidad y Derecho penal» de la Oficina Federal de Estadística. Además, es exdelegado del Comité Internacional de la Cruz Roja y fue miembro del Subcomité de las Naciones Unidas para la Prevención de la Tortura de 2018 a 2024.
Desde hace treinta años, publica investigaciones sobre la policía, la justicia y las cárceles, como el libro ‘La prision en Suisse’ (La cárcel en Suiza), que también forma parte de la colección Savoir Suisse.
Swissinfo: En su libro sobre la policía en Suiza, habla sobre el descubrimiento el año pasado de grupos de Whatsapp con contenido racista y sexista en el seno de la policía de Lausana, algo que impactó bastante a la opinión pública. ¿Interpreta este episodio como un hecho aislado o como el síntoma de un problema estructural en la policía suiza?
Daniel Fink: el extremismo existe en todos los cuerpos de policía. En todas partes hay personas cuyo único objetivo es poner orden en la sociedad y arrestar a criminales, y que le dan menos importancia al respeto de los derechos humanos, a la presunción de inocencia y al principio de proporcionalidad.
Un estudio reciente realizado en el marco del Plan de acción nacional de lucha contra la radicalización ha mostrado que existe radicalización en el seno de las fuerzas policiales, pero que tiene muy poco alcance. En cualquier caso, eso es un problema cuando las personas radicalizadas se apoyan mutuamente y nadie dice nada, como pasó en Lausana.
Tampoco es mera casualidad que se hayan producido más disturbios en el cantón de Vaud. El centro de formación policial, la Academia de Policía de Savatan, ha sido objeto de críticas por su enfoque entrado en la seguridad y por el carácter militarizado de su formación, lo que podría influir en los comportamientos.
¿Debe cambiar la formación actual de los cuerpos de policía en Suiza para evitar este tipo de disturbios?
En el último siglo ya hemos hecho importantes avances, ya que hemos pasado de una formación completamente localizada a una formación más uniforme. Actualmente, el acceso a la titulación lo controlan comisiones independientes de los cuerpos de policía cantonales.
No obstante, aún no se puede hablar de una formación uniforme de verdad, ya que el país cuenta con siete academias de policía (que pronto serán nueve) con planteamientos muy diferente. Eso hace que exista un problema de homogeneidad del contenido de la formación.
De igual modo, también se debería mejorar la formación en derechos humanos en la práctica policial. Se dedican muchísimas horas de formación a la manera en la que hay que detener a una persona, pero no se aborda lo suficiente el hecho de que la intervención debe ser proporcional y debe respetar la dignidad de la persona.
La confianza de la población en la policía es un elemento esencial para que esta pueda llevar a cabo su trabajo, como usted menciona en su libro. En su opinión, ¿este tipo de hechos ha mermado la confianza en la policía en Suiza?
De momento la policía goza aún de buena reputación en Suiza, según diferentes sondeos. No obstante, es evidente que estos escándalos afectan a nuestra percepción de una policía justa y que respeta la ley. Por tanto, cuando se producen este tipo de hechos, hay que tomar medidas.
Creo que los responsables políticos, los oficiales de mando y los sindicatos de policía tienen el deber de recordar de manera clara las exigencias en materia de derechos humanos, detenciones y control de manifestaciones. Estos elementos son los que permiten garantizar la legitimidad de la policía a largo plazo.
Usted también menciona que los mecanismos de denuncia y mediación siguen sin ser lo suficientemente independientes. ¿Se trata de una debilidad del sistema policial helvético?
Sí. Suiza ha sido criticada a menudo por no haber implantado en todos los cantones mecanismos de denuncia que deberían existir contra las personas autorizadas a intervenir haciendo uso de la fuerza.
La situación varía según el cantón: algunos han creado un organismo dentro del Ministerio de Justicia, y otros dentro de la misma policía. Por ello, Suiza va aún con retraso en la puesta en marcha de instituciones que sean a la vez funcionales, independientes de verdad y que estén dotadas del personal necesario.
A menudo se acusa a la policía suiza de realizar controles a perfiles raciales. En 2024, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Suiza por la elaboración de perfiles raciales. ¿Son necesarios hoy en día mayores esfuerzos para evitar este tipo de prácticas?
Sí, la policía debería poner en marcha instrumentos que permitan controlar estas prácticas, pero también tener en cuenta los esfuerzos ya realizados para luchar contra la elaboración de perfiles raciales. A este respecto, podemos poner como ejemplo a la policía de la ciudad de Zúrich, que desde 2018 registra, con ayuda de una aplicación, todos los controles que se llevan a cabo.
Esta medida ha logrado reducir el número de controles de identidad de aproximadamente 26.000 al año a 11.000. ¿Significa eso que ha disminuido la seguridad? No, la situación no ha cambiado en absoluto, según el comandante adjunto de la policía de la ciudad de Zúrich.
Una de las particularidades del sistema suizo es que la policía posee competencia cantonal. ¿Este modelo federalista es una fortaleza o una debilidad?
Actualmente representa una debilidad. El federalismo en materia policial es una herencia de principios del siglo XIX. Durante el periodo de la República Helvética debía crearse un cuerpo de policía nacional, pero los cantones se opusieron firmemente a esa centralización.
Desde el Acta de Mediación de 1803, han fracasado todos los esfuerzos de centralización y las policías cantonales han conservado su independencia. La Oficina Federal de Policía, fundada alrededor del 1900, sigue teniendo hoy en día competencias limitadas: la coordinación entre cantones, la representación en el extranjero o la puesta a disposición de instrumentos para la búsqueda de personas, como la base de datos de perfiles de ADN.
Quitando esos casos, cada cuerpo de policía hace lo que considera. Esto resulta en doctrinas y prácticas muy diferentes de un cantón a otro. Por poner un ejemplo, algunos cuerpos de policía solo reclutan a personas con nacionalidad suiza, mientras que otros aceptan personas de otras nacionalidades que residan en el país.
Teniendo en cuenta la ciberdelincuencia, el terrorismo y las exigencias internacionales en materia de derechos humanos, ¿sigue siendo adecuado todavía el modelo cantonal de la policía suiza?
Teniendo en cuenta que los delitos son ahora más internacionales que nunca, este modelo muestra limitaciones. Todavía cada cantón tiende a funcionar como si fuera una “torre de marfil”, e intentan compensar esta fragmentación con la puesta en marcha de instrumentos técnicos de coordinación. Sin embargo, estos mecanismos están lejos de ser suficientes.
En este contexto, cabe preguntarse si el federalismo policial sigue siendo plenamente pertinente frente a fenómenos supranacionales como la ciberdelincuencia o el crimen organizado. A mi modo de ver, si no se cambia el sistema el resultado será una falta de eficacia cada vez mayor.
Según usted, ¿cómo debería ser la policía suiza en el futuro?
Tras haber sido observador de conflictos internos en diferentes países para el Comité internacional de la Cruz Roja o la ONU, pienso que en una sociedad moderna no es posible vivir sin policía. Las fuerzas policiales son necesarias, pero deben estar estrictamente enmarcadas y controladas, sobre todo aquellas que hacen uso de la fuerza. También deben ser conscientes del papel particular que desempeñan y hacer todo lo posible para rendir cuentas de qué hacen y cómo lo hacen, y poder justificarlo.
Texto original revisado por Samuel Jaberg. Adaptado del francés por Cristina Esteban. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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