Reino Unido baja el tono ante cierre del consulado en Jerusalén y no aplicará reciprocidad
Londres, 8 oct (EFE).- El Gobierno británico trató de rebajar el tono del conflicto con Israel por el cierre de su consulado en Jerusalén y adelantó que no piensa aplicar medidas recíprocas, al tiempo que rechazó que el Gobierno hebreo tenga potestad legal para cerrar esa legación diplomática.
El Gobierno de Benjamín Netanyahu cumplió hoy su amenaza de cerrar el consulado -el más antiguo de la ciudad, con casi 200 años de presencia- como represalia a la reciente decisión del Gobierno británico de prohibir la importación de productos de colonias israelíes en Cisjordania.
Al anunciar el cierre, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, precisó que el cónsul general a la cabeza de esa legación y 19 diplomáticos británicos «finalizarán sus misiones y abandonarán Israel» tras el cierre.
Saar indicó que el edificio que albergaba el consulado es propiedad del Gobierno británico y que Israel ha permitido que el Reino Unido «mantenga un equipo de trabajo compuesto por solo siete diplomáticos en el edificio», pero esa oficina «ha dejado de operar como consulado en el día de hoy» y «el alcance de sus actividades será muy limitado».
El ministro israelí subrayó que estas medidas se tomaron después de que ambos países tomaran en las últimas horas una serie de acuerdos sobre su cierre.
Londres opta por el diálogo
La respuesta británica, muy medida, llegó firmada por el jefe de la diplomacia británica, Ed Miliband -al que se atribuye una postura más firme frente a Israel que sus predecesores en Londres-. En ella, Miliband, quien hoy está de visita en Ucrania, dice que «no aceptamos el que Gobierno de Israel tenga el derecho legal de cerrar el Consulado».
Pero Miliband asegura a continuación que «trabajaremos en los próximos meses por retomar nuestra presencia», para lo que hay «discusiones (con Israel) en curso y creíbles», y mientras sigan en curso «no tomaremos acciones en reciprocidad».
Preguntado por EFE, el Foreign Office declinó confirmar las cifras dadas por Israel de que expulsará 19 diplomáticos y que dejará solo a siete dentro del edificio. El comunicado de Miliband solo dice que su Gobierno «ha retirado temporalmente un número de empleados y sus familias».
Según el ministro, esos empleados ya no gozaban «de las necesarias garantías de seguridad y protección» tras las conversaciones con Israel, de ahí su retirada (aunque no queda claro si se quedan dentro de Israel o se les obliga a regresar a Londres).
Lo que el Reino Unido sí ha reconocido es que su legación diplomática ya no se llamará «consulado», sino «Misión del Reino Unido en Jerusalén». De hecho, la placa en la pared con el nombre del consulado ha sido retirada esta mañana.
El consulado hoy cerrado existía antes de la creación del Estado de Israel en 1948, está en la zona de Jerusalén ocupada por Israel en 1967 y anexionada en 1980 sin el reconocimiento de la comunidad internacional, y gestiona las relaciones del Reino Unido con los palestinos de esta urbe, así como con los de Cisjordania y Gaza.
El cierre o degradación diplomática del consulado se ha convertido en el primer conflicto diplomático serio al que se enfrenta el gobierno de Andy Burnham, que en lo esencial ha seguido en política exterior las líneas de su predecesor Keir Starmer, con la excepción de las relaciones con Israel, en respuesta a una demanda de sus propias bases laboristas, que achacaban a Starmer una actitud demasiado complaciente con el estado hebreo. EFE
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