Sánchez adelanta las elecciones en España en un clima de crispación política
Madrid, 5 oct (EFE).- El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este lunes el adelanto de las elecciones generales al domingo 29 de noviembre, motivado por la falta de apoyo en el Congreso para aprobar dos decretos de vivienda que pedían miles de manifestantes en las calles y plazas de todo el país.
Se trata de la última derrota parlamentaria del Gobierno de Sánchez (en el poder desde 2018) que ha cristalizado la falta de mayorías con las que ha contado buena parte de esta última legislatura, que comenzó con los comicios del 23 de julio de 2023, donde el conservador Partido Popular (PP) fue el partido más votado, aunque su candidato, Alberto Núñez Feijóo, no logró los apoyos suficientes en el Congreso.
En una comparecencia en el Palacio de la Moncloa (sede de la Presidencia del Gobierno), Sánchez justificó esta decisión después de que el PP, el derechista catalán Junts y la ultraderecha de Vox votaran el pasado viernes en contra de dos decretos sobre vivienda presentados al Congreso por su Ejecutivo el pasado viernes, y la movilización social producida por el desahucio en Madrid de una mujer de 87 años de la casa donde vivía.
Mientras, centenares de personas siguen acampadas en plazas de todo el país pidiéndole al gobierno y a los políticos medidas contra el encarecimiento del precio de la vivienda y los alquileres y trabajan para convocar una huelga general.
Sánchez defendió hoy el trabajo de su Gobierno durante la legislatura y convocó a los españoles a decidir si quieren que España se sume a la «ola ultraderechista» internacional que involuciona y recorta derechos o desean que el país siga siendo «un baluarte de apertura y de justicia social y de responsabilidad medioambiental».
«Por fin»
Feijóo, en una declaración institucional en la sede del PP en Madrid, celebró la decisión porque «por fin» la palabra «la tiene España» y aseguró que los comicios son para que «España le gane a Sánchez» y a lo que representa, pues van -dijo- de que «la nación y la democracia venzan a quien más daño le ha causado».
El líder de la oposición aseguró que la vivienda ha sido «el gran fracaso» de este Gobierno y debe ser «el éxito del siguiente», y para ello ha propuesto la construcción de 250.000 viviendas al año, poner suelo público en el mercado y acelerar los planes de urbanismo y las licencias.
También celebró la decisión Santiago Abascal, líder del ultraderechista Vox, que es actualmente la tercera fuerza política en el Congreso y a quien las encuestas le ponen como clave para que el PP logre la mayoría para formar gobierno.
«Por fin tenemos elecciones», exclamó el ultraderechista, quien empezó a azuzar el miedo al fraude electoral, hablando de que «existe el riesgo de que estas malas noticias se agraven, si Sánchez consigue manipular este proceso electoral».
Mientras, a la izquierda del PSOE, los partidos que forman la coalición con el gobierno -Sumar- llegan a las elecciones sin un líder definido y con la intención de formar un Frente Amplio, abriendo la puerta a otros partidos.
No obstante, fuentes de Sumar apuntan a que el nombre de su jefe de filas podría conocerse esta misma semana, mientras en las quinielas ganan peso los nombres de los ministros Mónica García y Ernest Urtasun, ambos dispuestos a dar un paso adelante si se lo piden.
Polémicos casos judiciales
Sánchez no agotará así los cuatro años de legislatura, que acabará en un contexto de malestar social creciente, donde al descontento por la vivienda se suma la crisis humanitaria que vive la ciudad de Ceuta tras la llegada masiva de migrantes y también una serie de casos de corrupción que han tocado al entorno del presidente.
Dos familiares de Sánchez han pasado por los juzgados: su hermano, David Sánchez, fue condenado por la Audiencia de Badajoz a nueve años de inhabilitación para empleo público como autor por cooperación necesaria de un delito de prevaricación administrativa, y un juez envió a juicio con jurado popular a su esposa, Begoña Gómez, por un caso de presunto tráfico de influencias y malversación, que el gobierno critica de político.
Además, un hombre fuerte del PSOE, el exministro José Luis Ábalos, y su mano derecha, Koldo García, fueron condenados en junio por el Tribunal Supremo a más de 24 y 19 años, respectivamente, de prisión, por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias en un caso de compra irregular de mascarillas durante la pandemia.
Y el último golpe llegó de otra de las figuras del PSOE, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que fue imputado hace unos meses por los presuntos delitos de tráfico de influencias, organización criminal, falsedad documental y blanqueo de capitales antes de ampliarse esa investigación por presunto delito fiscal y contrabando por unas joyas que se encontraron en su despacho. EFE
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