Un adolescente muere y dos niñas resultan lesionadas por el impacto de un rayo en Cuba
La Habana, 8 sep (EFE).- Un adolescente murió y dos niñas resultaron lesionadas por el impacto de un rayo en la ciudad de Las Tunas (noreste de Cuba), cabecera de la provincia homónima, reportaron este martes medios estatales.
Los tres menores se encontraban en el patio de una casa del barrio Camino de Santa María, cuando se produjo la descarga eléctrica que mató a un menor de trece años y causó heridas a las niñas de nueve y diez años de edad.
Las menores, atendidas en el Hospital Pediátrico Mártires de Las Tunas, se encuentran fuera de peligro, de acuerdo con fuentes médicas de la institución citadas por el Periódico 26, de la provincia oriental.
La noticia recuerda a sucesos similares ocurridos en 2025 como el de dos adolescentes de trece y 16 años que fallecieron mientras jugaban a fútbol al aire libre durante una tormenta eléctrica en la localidad de Bauta, en la provincia de Artemisa (oeste).
Además incluye el caso de otros tres menores que perdieron la vida tras ser alcanzados por un rayo en una zona elevada de Manicaragua, provincia Villa Clara (centro), cuando buscaban señal de internet con sus móviles, al tiempo que una cuarta persona resultó herida en el incidente.
Las descargas eléctricas, conocidas popularmente como rayos, son la primera causa de muerte por fenómenos naturales en Cuba, de acuerdo con estadísticas disponibles.
Un estudio del Instituto de Meteorología (Insmet) de 2020, indicó que la media anual es de 54 muertes de personas alcanzadas por rayos.
Según datos oficiales, entre 1987 y 2023 se registraron en la isla al menos 1.892 muertes por tormentas eléctricas, con un promedio de 51 muertos por año, cifra que supera ampliamente el número de pérdidas humanas provocadas por huracanes, tornados, lluvias intensas e inundaciones costeras y otros desastres naturales en la isla.
Por eso, los especialistas insisten en que ante la ocurrencia de lluvias y tormentas eléctricas, lo recomendable es «alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas o cultivos» pues en esos espacios, las personas se convierten en «pararrayos».
Igualmente, sugieren aislarse del suelo y evitar el contacto con charcos o zonas mojadas, así como alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua.
Otros de sus consejos, advierten, es no permanecer debajo de los árboles, ni en lugares altos como cerros o montañas, y apartarse de postes de la electricidad. EFE
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