Una invasión de polillas devuelve la esperanza por una especie en peligro en Australia
Sídney (Australia), 2 oct (EFE).- Miles de polillas han cubierto en los últimos días viviendas, vehículos y otros espacios del sureste de Australia en una concentración poco habitual que ha llamado la atención de los científicos, después de años de fuertes descensos en la población de esta especie migratoria, considerada en peligro a escala internacional.
Las imágenes difundidas por residentes muestran paredes y ventanas prácticamente cubiertas de ejemplares en distintos puntos de Nueva Gales del Sur, mientras algunos vecinos han relatado la presencia de grandes enjambres alrededor de sus casas.
En la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist se han registrado unos 9.000 avistamientos en los últimos días, según pudo constatar EFE este viernes, aunque la cifra podría ser mayor ya que esta especie se desplaza en grandes grupos.
Se trata de la polilla ‘bogong’, un insecto autóctono de pequeño tamaño que cada primavera austral emprende una migración hacia los Alpes australianos y las Montañas Nevadas, al sureste del país, para escapar del calor del verano.
Los ejemplares parten de las zonas interiores donde se reproducen y pueden recorrer cientos de kilómetros, utilizando también los vientos favorables para facilitar su desplazamiento. La alta concentración de este año resulta especialmente llamativa por la trayectoria reciente de la especie.
Sus poblaciones han disminuido de forma sostenida desde la década de 1980 debido, entre otros factores, a las sequías y al aumento de las temperaturas, y en 2017 llegaron a registrar un desplome de hasta el 99,5 %.
En 2021, la polilla fue incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie en peligro.
Para los investigadores, una temporada con una presencia tan elevada puede aportar información sobre las condiciones que favorecen su reproducción y migración, aunque todavía no permite determinar si el aumento responde a una recuperación estable o a una fluctuación puntual de la población.
El fenómeno tiene además una dimensión medioambiental que trasciende a la propia especie, ya que las ‘bogong’ forman parte de la dieta de numerosas aves y mamíferos de los ecosistemas alpinos australianos y constituyen una fuente de alimento especialmente importante para la zarigüeya australiana de montaña, un pequeño marsupial amenazado.
Entre las posibles explicaciones de la abundancia actual figuran las lluvias registradas en el norte de Nueva Gales del Sur, que podrían haber favorecido la alimentación de las larvas, unas temperaturas más elevadas y la aparición temprana de flores que atraen a los insectos.
Los expertos también apuntan a los vientos del noroeste como posible ayuda para completar la migración hacia las montañas.
«Creemos que algunos de estos insectos están recorriendo distancias enormes para llegar hasta las montañas. Así que, si ven uno de estos maravillosos animales en su jardín, sepan que en este momento están realizando un viaje extraordinario», señaló la entomóloga Eleanor Drinkwater, de la Universidad de Western Sydney, en un comunicado.
La migración es especialmente excepcional porque cada individuo realiza el viaje hacia las montañas y de regreso una sola vez en su vida, sin posibilidad de aprender la ruta, por lo que su cerebro incorpora mecanismos para orientarse mediante las estrellas y el campo magnético terrestre, lo que les permite recorrer enormes distancias.
Pese a las molestias que puedan ocasionar, los expertos recuerdan que no deben ser eliminadas. En los jardines, recomiendan evitar insecticidas y apagar por la noche las luces exteriores innecesarias, ya que la iluminación artificial puede desorientarlas. También aconsejan favorecer la presencia de flores y plantas autóctonas que les sirvan de alimento. EFE
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