¿Molestia o tradición festiva? La ciudadanía suiza votará el 29 de noviembre sobre el uso de fuegos artificiales
La ciudadanía suiza votará el 29 de noviembre sobre una iniciativa que propone prohibir la venta y el uso de fuegos artificiales ruidosos. Mientras que las personas partidarias de la propuesta desean reducir las molestias acústicas y la contaminación que estos generan, quienes se oponen a ella defienden la preservación de una tradición popular.
Durante mucho tiempo, en Suiza nadie concebía la celebración de la fiesta nacional del 1 de agosto sin un espectáculo de fuegos artificiales y otros petardos ruidosos. Sin embargo, en los últimos años, la sequía ha provocado periódicamente su prohibición en varios cantones. Al mismo tiempo, los artículos pirotécnicos se encuentran ahora en el centro de un intenso debate sobre su utilidad y las molestias que generan. Su futuro se decidirá en las urnas el próximo 29 de noviembre, cuando la ciudadanía suiza vote sobre una iniciativa que pretende prohibirlos.
¿Qué solicita la iniciativa?
El texto propone prohibir la venta y el uso de fuegos artificiales ruidosos. Los artículos pirotécnicos que no producen ruido, como las bengalas o los volcanes pirotécnicos, seguirían estando permitidos. No obstante, la iniciativa contempla algunas excepciones. Los cantones podrían conceder autorizaciones especiales para acontecimientos de importancia suprarregional. De este modo, podrían seguir organizándose grandes espectáculos de fuegos artificiales durante determinadas celebraciones, como la fiesta nacional del 1 de agosto o la Nochevieja, siempre que se obtuviera una autorización excepcional del cantón correspondiente. Sin embargo, el texto precisa que estos acontecimientos deberían desarrollarse en un marco claramente delimitado en cuanto al tiempo y al lugar, con el fin de permitir que un público amplio pueda disfrutarlos y reducir considerablemente sus efectos negativos.
¿Quién está detrás de la iniciativa?
La iniciativa fue impulsada por organizaciones de protección de los animales. En torno a la propuesta se ha formado una amplia alianza de organizaciones de los ámbitos de la agricultura, la salud y la protección de la naturaleza. Las personas promotoras de la iniciativa reunieron 137.429 firmas válidas, una cifra superior a las 100.000 firmas necesarias para someter la propuesta a votación popular.
¿Cuáles son los argumentos de quienes apoyan la iniciativa?
Las personas partidarias de la propuesta afirman que su objetivo es proteger a los animales, a las personas y a la naturaleza mediante la reducción de las molestias ocasionadas por los artículos pirotécnicos. Según sostienen, las detonaciones repentinas pueden provocar reacciones de pánico en los animales y perjudicar su bienestar. Algunos huyen y nunca llegan a reencontrarse con sus personas responsables.Quienes apoyan la iniciativa consideran que la población también se ve afectada por estas molestias acústicas. A su juicio, la infancia, las personas mayores y las personas con trastornos psíquicos serían especialmente sensibles a las detonaciones.Las personas partidarias de la iniciativa también destacan el impacto medioambiental de los fuegos artificiales. Según sus estimaciones, estos generan alrededor de 1.300 toneladas de residuos cada año, parte de los cuales acaba en espacios públicos o en terrenos agrícolas.Asimismo, señalan que la combustión de los artículos pirotécnicos libera al aire varios cientos de toneladas de partículas finas, metales y otros contaminantes.
¿Cuáles son los argumentos de quienes se oponen a la iniciativa?
A juicio de quienes se oponen a la propuesta, el texto va demasiado lejos. En primer lugar, recuerdan que los cantones y los municipios ya tienen competencias para limitar la venta y el uso de artículos pirotécnicos. De hecho, varios de ellos han impuesto restricciones este año debido al riesgo de incendios provocado por la sequía.
Quienes rechazan la iniciativa también subrayan que los fuegos artificiales solo se utilizan unos pocos días al año. Por ello, consideran que las molestias que ocasionan ya están limitadas en el tiempo y en el espacio.
Asimismo, estiman que la propuesta amenaza una tradición popular profundamente arraigada, vinculada especialmente a las celebraciones del 1 de agosto y, cada vez más, a las de Nochevieja. Por último, consideran que una prohibición atentaría contra la libertad económica de las empresas que fabrican, importan, comercializan o utilizan artículos pirotécnicos con fines profesionales.
¿Quiénes apoyan la iniciativa y quiénes se oponen a ella?
El Parlamento y el Consejo Federal recomiendan rechazar la iniciativa. En el Parlamento, Los Verdes y el Partido Socialista apoyaron la propuesta, mientras que la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora), el Partido Liberal Radical (PLR, derecha) y El Centro se opusieron firmemente a ella.
¿Qué volumen de fuegos artificiales se consume en Suiza?
El consumo anual de fuegos artificiales varía considerablemente de un año a otro en Suiza. Según la Oficina Federal de Policía, durante la última década se han vendido en el país entre 1.200 y 2.300 toneladas de artículos pirotécnicos al año.
Aproximadamente tres cuartas partes de los artículos pirotécnicos utilizados son importados. China es, con diferencia, el principal país proveedor.
La producción suiza se centra principalmente en volcanes pirotécnicos, bengalas, luces de bengala tipo bengalas de varilla, cañones de confeti, bombas de mesa y otros artículos pirotécnicos de sobremesa.
¿Qué normativa existe en otros países?
El debate sobre los fuegos artificiales va mucho más allá de las fronteras suizas. Varios países ya han restringido o prohibido su uso.
En los Países Bajos, donde las celebraciones de Nochevieja se ven marcadas periódicamente por accidentes y actos de violencia, está previsto que entre en vigor antes de finalizar el año una prohibición de la mayoría de los fuegos artificiales destinados al público general. De este modo, el país se convertiría en el segundo Estado europeo, después de Irlanda, en restringir de forma tan severa el uso de fuegos artificiales por parte de particulares.
Fuera de Europa, Australia y Singapur también han adoptado normativas muy restrictivas, que reservan en gran medida el uso de fuegos artificiales a profesionales autorizados.
Otros países han optado por un enfoque más moderado. En Alemania, por ejemplo, los fuegos artificiales generalmente solo pueden lanzarse en torno a la celebración de Nochevieja, y varias ciudades han establecido zonas en las que están prohibidos.
Revisado y verificado por Pauline Turuban / Traducido por José Kress
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