Xu Jiayin, fundador de Evergrande: de hombre más rico de China a pasar su vida entre rejas
Pekín/Shanghái, 20 ago (EFE).- La trayectoria de Xu Jiayin resume el ascenso y la caída de Evergrande: de magnate del ladrillo y hombre más rico de China a condenado a cadena perpetua en el caso del grupo que se convirtió en símbolo de la crisis inmobiliaria china.
En la imagen distribuida este jueves por un tribunal de Shenzhen (sureste) tras la sentencia, Xu aparece envejecido, con el pelo blanco, gesto serio y flanqueado por dos policías ante el estrado de los acusados, una estampa alejada del retrato de 2017, con el que la revista Hurun lo presentaba como el nuevo hombre más rico del país.
Entonces, el llamado ‘Forbes chino’ lo retrataba como un empresario que había completado la transformación «perfecta» de emprendedor a «supercreador de riqueza», además de fundador de un grupo en expansión, impulsor del fútbol, filántropo y miembro de importantes órganos políticos.
De la fábrica al Olimpo
Xu, también conocido como Hui Ka Yan, nació en 1958 en la provincia central de Henan y perdió a su madre cuando era niño. Tras la restauración de los exámenes de acceso a la universidad, interrumpidos por la Revolución Cultural, ingresó en el entonces Instituto del Hierro y el Acero de Wuhan (centro), se graduó en 1982 y trabajó durante una década en una empresa siderúrgica estatal.
Él mismo explicaba esa etapa como un ascenso propio de la China reformista: estudiar, trabajar en primera línea, dejar la estabilidad del empleo estatal y lanzarse a la economía de mercado desde el interior hacia las localidades surorientales de Shenzhen y después Cantón.
En 1996 fundó Evergrande. Su primer gran éxito llegó con Jinbi Garden, una promoción residencial en Cantón (sureste) que, según la prensa china, agotó su primera fase en cuestión de horas.
La receta combinaba viviendas de precio competitivo, preventas, rotación rápida de capital y financiación abundante.
Ese modelo convirtió a Evergrande en una de las mayores promotoras inmobiliarias del país y elevó a Xu hasta la cima de las grandes fortunas chinas.
En 2017, la revista Forbes estimó su patrimonio en unos 42.500 millones de dólares, en plena etapa de expansión del grupo.
Fútbol, política y filantropía
El fútbol fue una de sus vitrinas públicas. Evergrande compró el club de Cantón en 2010, le dio su nombre y lo convirtió en potencia nacional y asiática en esa década, con Marcello Lippi en el banquillo y con sonados fichajes como el colombiano Jackson Martínez, el argentino Darío Conca o el brasileño Paulinho.
Xu también cultivó una imagen de empresario próximo al poder: fue miembro de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el máximo órgano asesor del país, y Evergrande se presentaba como un conglomerado con intereses en vivienda, turismo, salud, consumo y vehículos eléctricos.
El fundador de Evergrande aparecía igualmente como filántropo en los perfiles que le dedicaba la prensa china. Sostenía que el espíritu empresarial consistía en «asumir activamente la responsabilidad social».
«Soy hijo de la tierra amarilla. Mi sueño es dar a más gente un hogar», aseguró en aquella época, resaltando sus orígenes humildes y presentándose como un benefactor de las clases que deseaban acceder a una vivienda propia durante el rápido proceso de urbanización chino.
Caída en desgracia
Pero la expansión que lo llevó a la cima también dejó expuesto su modelo. Cuando Pekín endureció los límites a la deuda de las promotoras y el mercado inmobiliario se estancó, Evergrande entró en impago en 2021 con un pasivo total de unos 330.000 millones de dólares.
Xu aún intentó transmitir confianza en enero de 2023, en una carta a sus empleados. «Creo que podemos cumplir con nuestra misión de entregar proyectos, pagar diversas deudas, eliminar los riesgos y empezar un nuevo capítulo de supervivencia», escribió entonces.
Ese nuevo capítulo terminó con una causa penal. Xu se encontraba bajo arresto domiciliario desde 2023, se declaró culpable este abril y expresó «arrepentimiento», según la sentencia.
Un tribunal lo declaró este jueves culpable de falseamiento de información financiera, emisión fraudulenta de acciones, sobornos y desfalco, entre otros delitos, y sostuvo que entre 2016 y 2021 Evergrande y su fundador inflaron activos, ocultaron pasivos y captaron fondos de forma ilegal mediante una falsificación financiera «continuada y a gran escala». EFE
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