¿Y la responsabilidad de las vidas?, denuncia un expresidente marroquí tras el éxodo
Mar Marín
Rabat, 4 ago (EFE).- ¿Qué pasa en este país? ¿Sobre quién recae la responsabilidad de las vidas? se pregunta el expresidente marroquí Abdelilah Benkirán. Como la suya, aumentan las voces de indignación tras el éxodo que ha provocado la peor crisis migratoria entre Marruecos y España y ha dejado cerca de un centenar de muertos y un número indeterminado de desaparecidos.
En un mensaje a su partido, el PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo, derecha, islamista moderado) Benkirán narra con detalle cómo se preparaba el jueves para asistir la fiesta del 27 aniversario de la entronización de Mohamed VI, en M’diq, a unos 20 kilómetros de la frontera con Ceuta, cuando vio un «torrente de gente» que se dirigía al paso fronterizo.
«Y todo esto el mismo día de la Fiesta del Trono, con presencia policial y con total fluidez de tráfico, sin que hubiera altercados ni peleas», relata el expresidente del gobierno de Marruecos (2011-2017).
«Pero, ¿qué es lo que está pasando en este país?», se pregunta.
La Fiesta del Trono, que convocó al Gobierno en pleno, políticos y diplomáticos movilizó a cientos de miembros de las Fuerzas de Seguridad para garantizar la protección del rey y de sus invitados. En la fronteriza Fnideq (Castillejos), por ejemplo, los hoteles estaban desbordados por la presencia de los agentes.
Precisamente la coincidencia de esta crisis con la fiesta, una de las más importantes del calendario marroquí, agrava las críticas al Gobierno y la confusión sobre lo ocurrido.
«La migración es legítima, pero tiene normas, leyes y una lógica. Esto que ha pasado no es normal». «¿Dónde estaba la autoridad?», continúa Benkirán, que pide una comisión de investigación.
¿Sobre quién recae la responsabilidad de estas vidas? ¿Sobre quién cae la culpa de esta pérdida? Son hechos muy dolorosos», denuncia tras una tragedia que ha dejado cerca de un centenar de muertos: 88 reportados por autoridades españolas y once por marroquíes.
«Hasta ahora no sé qué hacer, porque hemos sido incapaces de ofrecer a nuestros hijos e hijas jóvenes una lógica y un enfoque que les haga tener esperanza en el futuro y se nieguen a abandonar su país, y menos aún de esta manera», lamenta.
Crisis y críticas al Gobierno
El éxodo masivo refleja una profunda crisis socioeconómica, subraya el sociólogo e investigador Anas ibn Salih, en el diario digital Lekome.
La movilización «acabó con la propaganda oficial» sobre «un Marruecos seguro, la eficacia de las instituciones estatales y la estabilidad política. Y, al producirse inmediatamente después del Discurso del Trono, refutó de hecho su contenido», añade.
«La pregunta no es simplemente ¿quién abrió Bab Sebta (la puerta de Ceuta)?, sino más bien por qué tantos jóvenes y familias ya estaban preparados para marcharse», reflexiona esta analista que relaciona la crisis migratoria con las protestas sociales del Rif y la GENZ212.
«Estos jóvenes parecen huir de un país que progresa sin ellos», concluye. «No solo huyen de la exclusión económica o política, sino de un lugar donde se sienten deshumanizados».
Las críticas crecen desde la oposición. Para el PPS, Progreso y Socialismo, lo ocurrido refleja la incapacidad del gobierno actual para abordar las causas profundas de esta tensión social.
Los sindicatos lo interpretan como un «síntoma alarmante del agravamiento de la crisis social y económica» y un llamada de atención sobre la «necesidad de una reforma democrática real «.
«Vergüenza» y ciudades «ocupadas»
«Vergüenza e ira» titula el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun su columna en Le360, un medio próximo al oficialismo, sobre lo que califica como «una marcha azul» de miles de personas hacia el mar para llegar a suelo europeo.
Ben Jelloun, que estuvo también en las celebraciones del Día del Trono, observó en las calles a «estos aspirantes a exiliados marchando con determinación. La policía marroquí no intervino», afirma.
El escritor dice sentir «vergüenza» por las imágenes que han recorrido el mundo e «indignación» por las víctimas y los desparecidos. «La imagen de Marruecos vuelve a estar en las pantallas del mundo. Una imagen horrible e insoportable», dice.
Pese a su estupor por esta «tragedia humana y política», Ben Jelloun se suma a las voces que, desde medios oficialistas, se refieren a las ciudades españolas Ceuta y Melilla como «ciudades ocupadas» y reclaman su «devolución» a Rabat, una reivindicación histórica que ha cobrado fuerza tras la crisis.
Sobre el futuro de Ceuta y Melilla fue preguntada una fuente gubernamental durante un encuentro con agencias extranjeras este lunes. «Ese es otro tema», se limitó a comentar.EFE
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