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«Solo queremos que termine esta guerra»: miles de yemeníes huyen de los combates sin nada

Jaled Abdalá

Saná, 14 sep (EFE).- «No pude volver a casa para evacuarlos. Me muero de tristeza a cada hora». Mohamed Fazea cuenta así a EFE la angustia de estar separado de su familia, desplazado en una localidad de la provincia de Taiz, en el suroeste del Yemen y en disputa, mientras su esposa y sus tres hijos permanecen en Moca, la ciudad portuaria en la costa occidental de la que huyó tras el avance de los rebeldes hutíes.

Como Fazea, miles de yemeníes han tenido que abandonar sus hogares por la intensificación de los combates entre los insurgentes, aliados de Irán, y las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente respaldadas por Arabia Saudí.

La escalada del conflicto y el rápido avance de los hutíes en la costa yemení del mar Rojo y en zonas del estrecho de Bab al Mandeb provocaron en pocos días un fuerte aumento de los desplazados, que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) cifró este lunes en casi 94.000 personas.

La esposa y los hijos de Fazea, sin embargo, no pudieron escapar. «No podían marcharse en medio de los enfrentamientos», relata, tras advertir de que «no tienen comida ni agua para beber y los mercados están cerrados» en Moca, ciudad que cayó en manos de los rebeldes el pasado jueves.

Pese a la toma de Moca, el mayor impacto de los desplazamientos, según la OIM, se ha registrado en las provincias de Taiz, en la costa occidental, y Lahj, en el suroeste. En la primera, el distrito de Jabal Habashi concentra 18.840 desplazados, mientras que en la vecina Al Mudharibah se han contabilizado otros 16.464.

De Jabal Habashi, precisamente, huyó por la noche Zuhra Abdulghani, madre de dos hijos «cuando el ruido de los bombardeos se intensificó», declara a EFE, ya que el distrito se convirtió en uno de los principales frentes de combate del Yemen tras la intensa ofensiva lanzada por los hutíes contra las fuerzas gubernamentales.

«Era la tercera vez que huíamos en doce años. Mis hijos me preguntan por qué nos mudamos constantemente, pero no tengo otra respuesta que la supervivencia», lamentó.

Huida sin nada

Asimismo, miles de personas también huyeron de las zonas costeras de Moca y Al Jauja, áreas de la provincia vecina de Lahj, muchos de ellos hacen sin tener comida ni agua y únicamente con lo poco que pudieron llevar consigo.

«Cuando los combates se acercaron, tomamos a nuestros hijos y huimos del pueblo. Solo llevábamos lo que podíamos cargar», relató Samir Eisa, un pescador que huyó de Al Jauja junto a su extensa familia.

«Ahora no tenemos nada más que una lona de plástico bajo la cual dormimos mientras esperamos alimentos y agua», dijo.

La situación de quienes llegaron al puerto sureño de Aden —capital provisional del Gobierno reconocido internacionalmente- no era distinta.

«Vinimos de Moca a Aden, pero ahora luchamos por conseguir comida. No tengo con qué pagar los alimentos para mi familia», señala Hamdi Salem, quien asegura que lo perdieron todo y solo quieren «que termine esta guerra para poder regresar a casa».

La ONG británica Islamic Relief indicó en un comunicado este lunes que muchos de los que escapan «no tienen suficiente comida ni agua, ya que tuvieron que huir con lo poco que pudieron llevar consigo. En algunas zonas, según se informa, pueblos enteros han quedado desiertos».

Colapso de la ayuda humanitaria

Además, el aumento de desplazamiento ha puesto bajo presión a las organizaciones humanitarias, que advierten de que las comunidades y los centros de ayuda, que ya se encuentran desbordados, tienen dificultades para acoger a las familias que huyen del avance del frente.

Las operaciones de socorro también se han visto obstaculizadas por la inseguridad.

Las carreteras bloqueadas y los enfrentamientos activos han impedido que los convoyes de ayuda lleguen a las comunidades vulnerables, mientras que las interrupciones en las telecomunicaciones han dificultado la coordinación y la evaluación.

«Cuando los combates se intensifican, siempre son los civiles más pobres quienes más sufren», dijo el director interino de Relief Islamic en el Yemen, Khanzad Shah.

«La situación es cada vez más desesperada y la gente necesita ayuda con urgencia», asevera.

Los servicios esenciales, incluidos la atención médica y el suministro de agua, ya están gravemente sobrecargados, mientras que los recortes en la ayuda internacional han obligado al cierre de algunos servicios críticos, según informó la organización.

«La crisis en el Yemen ha sido en gran medida olvidada por el mundo. Esto es una llamada de atención: el pueblo del Yemen sigue sufriendo y la crisis podría empeorar aún más», lamenta Shah. EFE

ja-kba/jlp

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