Adanía Shibli da voz en ‘Engaño’ a los palestinos convertidos en «nadie» por Israel
Alicia García de Francisco
Madrid, 11 sep (EFE).- La escritora palestina Adanía Shibli -aunque dice no ser escritora- asegura que no usa la literatura como instrumento político, al menos no de forma expresa, porque no puede impedir que por las páginas de su nuevo libro, ‘Engaño’, se escapen críticas a Israel, sutiles a veces, directas y rotundas otras.
Al tiempo que rinde homenaje a la resistencia de sus compatriotas palestinos al contar la historia del paso de la adolescencia de dos personajes, una chica y un chico sin nombre, a quienes «se les impide actuar, no pueden hacer nada, no hay nada importante en sus vidas», explica a EFE Shibli en una entrevista en Madrid.
«Porque si haces algo importante en tu vida, significa que tienes el poder para hacerlo. Pero ¿qué ocurre cuando no te permiten hacer nada? Te vuelves pasivo. Te empujan al fondo de cualquier narrativa», señala.
Eso es lo que cuenta en ‘Engaño’ (Random House), recién publicado en español. Cómo la ocupación y la colonización de Palestina por parte de Israel provoca «la destrucción del individuo, además de la destrucción de la naturaleza».
Y, «si destruyes a un ser humano, también destruyes sus posibilidades en el mundo y sus posibilidades de contribuir a él. Por eso te conviertes en un personaje secundario, te conviertes en un nadie. Y quizá esta novela trata precisamente de eso: de permitir que esos nadies tengan un lugar dentro de la literatura ya que la realidad no lo permite».
Por eso se ha centrado en esa época de crecimiento del individuo que es muy importante en Palestina porque «es la edad a la que las autoridades israelíes dirigen especialmente su atención (…) interfieren en este grupo para destruir sus sueños y convertirlos en personas marginales».
Palestina, en el centro de su vida
Con voz fuerte pero calmada, en la entrevista Shibli mezcla su libro con la situación de Palestina, de la que salió con 32 años. Vivió algunos años en Londres y ahora vive en Berlín.
Pero para ella Palestina «no es simplemente un lugar. Es un lugar que contribuye a mi pensamiento y a mi vida, y yo intento contribuir a él».
«En Palestina, si contribuyes con algo, inmediatamente deja una huella, porque existe un deseo, existe apertura, hay tantas posibilidades y tanto entusiasmo».
Unas ganas de sobrevivir y de aprender que ve en sus alumnos palestinos. «Hay una especie de urgencia, una alerta en la mente que resulta fascinante, porque la vida no te permite descansar».
«En Europa, las personas son convertidas en seres pasivos que aceptan todo y, cuando alguien se opone, inmediatamente es atacado y silenciado», resalta.
Le pasó a ella cuando hace tres años la Feria de Fráncfort canceló un premio que le iba a entregar por su novela ‘Un detalle menor’, que trata de la ocupación militar israelí.
Un hecho al que le resta importancia porque «no pueden interferir en lo que leemos y escribimos. Y aunque interfieran, eso significa que la literatura es relevante».
«Estamos en España. Entendemos lo que significaron la literatura y los poetas durante el franquismo. La literatura ha sido importante y nadie puede detenerla. Y esto es lo fascinante de la literatura».
La literatura, su forma de estar en el mundo
Esta autora políglota ama el lenguaje y escribir aunque no le guste que la llamen escritora, porque realmente para ella escribir es la forma en la que aprende «cómo estar en el mundo».
«Ahora me doy cuenta de que esa ha sido mi manera de estar en el mundo desde la infancia. Había algo en la escritura que permitía que el silencio que me rodeaba existiera sin quedar limitado a la nada. La escritura convierte el silencio en algo importante, porque escribes en silencio, lees en silencio y, de repente, el silencio adquiere un significado diferente», reflexiona.
Por eso también cree que es más lectora que escritora, porque sus lecturas le han permitido «acceder a posibilidades y a una comprensión de la fragilidad y la vulnerabilidad en el mundo», además de entender las diferencias.
Una manera de ver el mundo que plasma en sus libros, que son su forma de contribuir a la resistencia palestina. Porque está convencida de que habrá un futuro para su país, quizás diferente, pero «la gente encontrará otras formas». EFE
agf/cg
(foto)