La población suiza respalda la ayuda al desarrollo
Mientras numerosos países reducen drásticamente sus presupuestos de ayuda al desarrollo, la opinión pública sigue respaldando mayoritariamente este tipo de cooperación. Las economistas Dina Pomeranz y Deborah Kistler examinan qué dicen los datos al respecto.
Una amplia mayoría de la población suiza apoya la financiación de la cooperación al desarrollo e incluso considera que debería incrementarse. Solo un 14 % es partidario de reducirla. Este respaldo refleja también la importancia que el electorado concede a la tradición humanitaria del país: el apoyo en Suiza es significativamente mayor que en otras naciones, según muestran datos recientes.
Diferencias de criterio entre ciudadanía y clase política
Incluso en un contexto tan complejo como el actual, la lucha contra la pobreza internacional y la cooperación al desarrollo siguen siendo prioridades para la ciudadanía suiza. Así lo ponen de manifiesto los resultadosEnlace externo de dos encuestas representativas publicadas recientemente por el Instituto Tecnológico Federal de Zúrich (ETH).
Ambos estudiosEnlace externo, realizados de forma independiente —uno por la Academia Militar y el Centro de Estudios de Seguridad (CSS), y otro por el Centro para la Cooperación Global y el Desarrollo Sostenible (NADEL)— llegan a la misma conclusión: una ajustada mayoría del electorado desea incluso aumentar el presupuesto público destinado a estos fines.
En comparación, solo alrededor de un tercio de la población considera que Suiza debería incrementar el gasto en defensa y en las fuerzas armadas. Sin embargo, el Parlamento ha aprobado recortes en la cooperación al desarrollo y aumentos presupuestarios para el ámbito militar.
La encuesta de NADEL también analizó cuáles deberían ser las prioridades de la cooperación suiza al desarrollo. En los debates presupuestarios actuales se argumenta con frecuencia que esta cooperación debería aportar beneficios directos a Suiza. Sin embargo, el estudio muestra claramente que la ciudadanía prioriza otros objetivos. En primer lugar figura la promoción de la seguridad mundial, seguida de la lucha contra el cambio climático y la reducción de las desigualdades globales. Garantizar ventajas económicas para Suiza aparece muy por detrás en la lista de prioridades.
Las personas encuestadas también tienen una idea muy clara de cómo deberían utilizarse los fondos destinados a la ayuda al desarrollo: las necesidades básicas, como la educación, la sanidad, la seguridad alimentaria y la agricultura, ocupan los primeros puestos.
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La población suiza muestra una mayor solidaridad en comparación internacional
EstudiosEnlace externo similares realizados en 2025 en Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos revelan que también en esos países una mayoría de la población prefiere mantener o aumentar el gasto en cooperación al desarrollo en lugar de recortarlo.
No obstante, el respaldo es considerablemente mayor en Suiza. Mientras que en el país alcanza el 86 %, en Estados Unidos y Francia se sitúa en el 64 %, en Alemania en el 59 % y en Reino Unido en el 51 %.
Esta situación pone de manifiesto una creciente brecha entre las preferencias ciudadanas y las decisiones adoptadas por gobiernos y parlamentos en numerosos países. En el conjunto de los países de la OCDE, el gasto en cooperación al desarrollo se ha reducido casi un 30 % desde 2023, un récord negativo sin precedentes.
En Suiza, la tendencia descendente comenzó incluso antes. Si en 2021 el país destinaba el 0,45 % de su renta nacional bruta (RNB) a la cooperación al desarrollo, esa proporción se redujo hasta el 0,36 % el año pasado. Además, el Parlamento aprobó en diciembre nuevos recortes para 2026. Con ello, Suiza se aleja aún más del objetivo internacionalmente acordado de destinar el 0,7 % de la RNB a la ayuda al desarrollo.
La ayuda al desarrollo produce efectos claros y medibles
Quienes defienden los recortes suelen argumentar que la cooperación al desarrollo tiene escasa eficacia o incluso puede resultar contraproducente. Sin embargo, la investigación muestra con claridad que, cuando se aplica adecuadamente, genera efectos importantes y cuantificables. Gracias a la mejora de los datos disponibles y a nuevas metodologías científicas, como los ensayos aleatorizados de campo, hoy es posible medir esos resultados con gran precisión.
En el ámbito de la salud, por ejemplo, medidas como la vacunación, la prevención de la malaria o la mejora del acceso a la atención sanitaria básica pueden reducir de forma significativa la mortalidad infantil y materna. En educación, los programas de alimentación escolar, los tratamientos antiparasitarios y las becas aumentan la asistencia a las aulas y, con ello, los ingresos futuros de los beneficiarios.
También las inversiones en infraestructuras —como el acceso al agua potable, las carreteras o los puentes— contribuyen a elevar los ingresos y a mejorar el acceso tanto a los mercados como a los servicios sanitarios y educativos.
Cabe recordar que dos de las figuras que más han contribuido a la investigación sobre el impacto de la ayuda al desarrollo son los premios Nobel de Economía Esther Duflo y Abhijit Banerjee, quienes este verano dejarán el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para incorporarse a la Universidad de Zúrich. Una oportunidad excepcional para Suiza y, especialmente, para su política de cooperación al desarrollo.
Recortes presupuestarios con consecuencias devastadoras
Dado el enorme impacto positivo de la ayuda al desarrollo, no resulta sorprendente que los profundos recortes actuales estén teniendo ya consecuencias masivas e inmediatas. Un estudio sobre los efectos del cierre de la agencia estadounidense de cooperación USAID estima que esta decisión provocó ya en 2025 la muerte de entre 500.000 y un millón de personas. La principal causa ha sido la interrupción repentina de programas sanitarios y de ayuda humanitaria.
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En Yemen, por ejemplo, los recortes aplicados al Programa Mundial de Alimentos dejaron sin asistencia alimentaria a 2,4 millones de personas, entre ellas 100.000 niñas y niños.
La actual crisis del ébola en África oriental constituye otro ejemplo de las consecuencias de la desaparición de fondos de cooperación internacional. Por un lado, la falta de recursos provocó que el brote se detectara tarde, cuando las infecciones ya se habían propagado ampliamente. Por otro, la escasez de medicamentos, equipos de protección y vacunas dificulta ahora contener nuevas transmisiones.
Las consecuencias de los recortes en la cooperación al desarrollo son concretas y, en muchos casos, determinan la vida o la muerte de las personas afectadas. Además, cuando los proyectos se interrumpen, las relaciones de confianza y los programas construidos durante años no pueden restablecerse de la noche a la mañana.
Este aspecto es especialmente relevante para la cooperación suiza al desarrollo, ya que la cancelación de proyectos puede dañar de forma duradera la reputación de Suiza como socio fiable, comprometido con una actuación estable y a largo plazo. Ante unas consecuencias tan amplias y teniendo en cuenta el persistente apoyo de la ciudadanía, resulta imprescindible que las decisiones políticas en esta materia se adopten con la máxima prudencia.
Editado por Benjamin von Wyl. Adaptado del alemán por Carla Wolff.
Las opiniones expresadas por las dos autoras de este artículo no son necesariamente las de Swissinfo.
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