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El tiro en Suiza: cuando una tradición deja huella en el terreno

Fusil de asalto
Un fusil de asalto colgado de un árbol durante la 161.ª edición del Tir du Grütli, en noviembre de 2024. Keystone / Philipp Schmidli

El tiro es una de las tradiciones más arraigadas en Suiza. Durante generaciones, los campos de tiro han formado parte de los municipios suizos, casi al igual que las iglesias y las escuelas. Hoy en día, muchos campos de tiro abandonados han dejado tras de sí un legado costoso: miles de terrenos contaminados que hay que rehabilitar.

Domingo por la tarde. En el campo de tiro, todos están listos. Los primeros disparos rompen el silencio y resuenan entre la corona de montañas. En un túnel, protegidos por un terraplén, unos chicos bajan las dianas, buscan el agujero del proyectil, lo tapan con una pegatina y las vuelven a levantar, indicando al tirador el punto alcanzado con una palita. Estamos en los años noventa, en ValposchiavoEnlace externo, un valle de habla italiana en los Grisones.

Por aquel entonces, por la mañana solía asistirse a la misa de las 10:00 de la mañana. A las 13:00 horas nos reuníamos en el campo de tiro. Al igual que en muchos pueblos suizos, el domingo se dedicaba, de hecho, a la oración y a la defensa del país.

Los adultos practicaban el tiro, tal y como habían aprendido durante el servicio militar. Los que eran demasiado jóvenes para empuñar el rifle anotaban los puntos, ganándose así unos cuantos francos, que quizá gastaban en llenar el depósito de la moto con la que recorrían las calles del valle.

Tradición única en Europa

Esa cita dominical no era solo un pasatiempo. «El tiro está profundamente arraigado en la historia de Suiza», explica el historiador Cedric Zbinden. «La fuerza de esta tradición reside en sus dos facetas: por un lado, están las sociedades de tiro, que sirven de lugar de encuentro y de convivencia social. Por otro lado, está el ejército de milicia, que durante décadas apoyó esta práctica y contribuyó a arraigarla en casi todos los rincones del país».

La tradición suiza es casi única en Europa. «También hay clubes de tiro en Alemania, los Países Bajos y Austria, pero en ninguno de estos países tienen el mismo arraigo social», destaca Zbinden.

En Alemania, por ejemplo, tras la Segunda Guerra Mundial, los Aliados prohibieron tanto los clubes de tiro como la posesión de armas. Solo tras el nacimiento de la República Federal se volvieron a autorizar.

«En los Países Bajos —continúa el colaborador científico del Museo Suizo del TiroEnlace externo— las asociaciones están menos extendidas y la legislación sobre armas es más restrictiva: por lo tanto, disparar no es una costumbre tan arraigada».

El ciudadano-soldado acude al campo de tiro

En 1848, con el nacimiento del Estado federal y del servicio militar obligatorio, el tiroEnlace externo adquiere gran importancia en la sociedad suiza. «Tres de los siete primeros consejeros federales habían sido presidentes de la entonces Sociedad Suiza de Carabineros, fundada en 1824», subraya Zbinden. «Durante mucho tiempo, ese cargo fue uno de los más prestigiosos del país».

La obligación de practicar el tiro fuera del servicio militar se remonta, por su parte, a 1874. A principios del siglo XX, el entonces Departamento Militar Federal estableció que todo soldado debía ser miembro activo de una sociedad de tiro. «A partir de ese momento, el tiro dejó de ser solo un pasatiempo y una actividad de convivencia para convertirse en parte integrante de la preparación militar, un vínculo que, en esta forma, duró casi un siglo y que se vio reforzado por la sensación de amenaza que acompañó a la población suiza durante las dos guerras mundiales», recuerda Zbinden.

Unas personas con una bandera
Miembros de las asociaciones de Seengen, Wiliberg, Staffelbach y Schlossrued durante el torneo federal de tiro al aire libre de 2007. Thomas Kern

Se dispara, pero cada vez menos

En 1986, el número de miembros de las sociedades de tiro alcanzó su punto álgido con casi 590.000 inscritos, lo que equivalía a poco menos de uno de cada diez suizos.

A partir de los años setenta y ochenta, la imagen casi inamovible del ciudadano-soldado comienza a mostrar las primeras grietas.

«Con el fin de la Guerra Fría, muchas personas ya no consideran el tiro como parte integrante de la defensa nacional», recuerda Zbinden. Este cambio en la sociedad se reflejará también en el número de socios de las sociedades de tiro.

Tras la decisión del Gobierno Federal en 1996 de derogar la obligación de afiliarse a una sociedad de tiro, el número de socios activos registra un descenso constante. En 1997 eran algo menos de 230 000; el año pasado se contabilizaron unos 130.000, repartidos en unas 2.500 asociaciones afiliadas a la Federación Suiza de Tiro DeportivoEnlace externo.

Según Zbinden, esta evolución refleja también los cambios en los hábitos de ocio, sobre todo entre las generaciones más jóvenes, y, de manera más general, la pérdida de importancia de las actividades asociativas en la vida cotidiana.

Un legado indeseado y costoso

Con el paso del tiempo se construyeron campos de tiro por toda Suiza. Con los cambios sociales y las nuevas disposiciones legales en materia de seguridad, emisiones sonoras y protección del medio ambiente, muchos campos de tiro han sido clausurados. Así ocurrió también en Valposchiavo, donde hasta mediados de los años noventa había cuatro campos para el tiro a 300 metros. Al igual que para muchos municipios suizos, también para el de Poschiavo esta amplia difusión de campos de tiro se ha convertido en un legado costoso e indeseado.

El principal problema son las pantallas antibalas y los terrenos circundantes. Décadas de actividad de tiro han dejado en el suelo metales pesados, sobre todo plomo y, en menor medida, antimonio. «El potencial contaminante puede alcanzar varias toneladas por emplazamiento», explica Lars Schudel, geógrafo y responsable de proyectos en el ámbito de los emplazamientos contaminados de la empresa Ecosens. «La rehabilitación de estos terrenos es una operación compleja y económicamente onerosa: para un solo campo de tiro, los costes pueden ascender a varios cientos de miles de francos».

Cartel
Un cartel situado cerca del antiguo campo de tiro de Zúrich-Manegg advierte del riesgo de contaminación por plomo, febrero de 2011. Gaetan Bally / Keystone

¿Qué significa esto en la práctica? La descontaminación de un polígono en el municipio de Poschiavo costó unos 430 000 francos, de los cuales 290.000 fueron sufragados por el cantón y la Confederación. Los 140.000 francos restantes corrieron a cargo del erario municipal. «La intervención de saneamiento consiste, ante todo, en la retirada del suelo contaminado», explica Schudel. «La tierra se retira por capas hasta que las concentraciones de plomo y antimonio se ajustan a los valores prescritos. El objetivo de la descontaminación varía en función de la protección del suelo, de la proximidad a acuíferos, cursos de agua u otros elementos sensibles, así como del uso previsto de la zona tras la descontaminación».

Según los registros cantonales de emplazamientos contaminados, unas 4.000 zonas en las que se practicaba el tiro en el pasado se encuentran contaminadas. Hasta 2025 se han rehabilitado 1.200 emplazamientos; para finales de 2045 deberán haberse concluido las intervenciones, entre otras cosas porque vencerán las indemnizaciones federales para las rehabilitaciones de estos terrenos.

En Poschiavo, esos disparos de los domingos por la tarde ya no resuenan entre las montañas. Su eco ha quedado en el suelo y cuenta la otra cara de una tradición típicamente suiza: un problema medioambiental.

Para atraer a nuevas personas aficionadas, la Federación Deportiva Suiza de Tiro (FST) busca revitalizar esta disciplina. Para ello apuesta, entre otras iniciativas, por formatos más dinámicos, como el Target SprintEnlace externo, que combina carreras de media distancia —generalmente de 400 metros— con tiro rápido con carabina de aire comprimido. Según la federación, esta modalidad puede hacer que el tiro deportivo resulte más atractivo para niñas, niños, adolescentes y personas jóvenes adultas.

La FST también ha puesto en marcha la Swiss Shooting RoadshowEnlace externo, un remolque equipado con cuatro puestos de tiro láser. En 2024 y 2025, esta instalación hizo escala en diez ciudades suizas. En lugares muy concurridos, tanto jóvenes como personas adultas pudieron iniciarse en el tiro deportivo en un entorno seguro, sin munición real y bajo la supervisión de especialistas.

Texto original verificado por Zeno Zoccatelli, adaptado al español por Patricia Islas

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