El cambio de Gobierno en Marruecos no alterará su política exterior ni relación con España
Rabat, 15 oct (EFE).- La inminente investidura de un nuevo gobierno en Marruecos, presidido por primera vez por una mujer, Fatima Ezzhara El Mansouri, no alterará las relaciones de Rabat con España porque la política exterior marroquí es una prerrogativa del rey Mohamed VI, como establece la Constitución, al margen de la orientación del Ejecutivo.
Mansouri, que lidera el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM, liberal) ganador de las elecciones del pasado septiembre, anunciará en breve su Gobierno, resultado de una coalición con los nacionalistas de Istiqlal y grupos socialistas.
Sin embargo, las llamadas ‘carteras de soberanía’ seguirán bajo el control directo del Palacio: Asuntos Exteriores, Interior, Defensa y Asuntos Religiosos, los pilares de la política marroquí, que trascienden los cambios de Gobierno.
La Constitución de 2011 atribuye al monarca prerrogativas fundamentales en la orientación estratégica del Estado y en las relaciones internacionales.
Como indica a EFE el experto en relaciones hispano-marroquíes Abdelali El Barouki, de la Universidad de Rabat: «Las relaciones con el exterior se enmarcan en la visión del rey, mientras que las demás instituciones, incluido el Ministerio de Asuntos Exteriores, son mecanismos ejecutivos de la visión real». La orientación ideológica de los gobiernos «puede ser solo un factor facilitador».
La estrategia de Palacio puede no coincidir necesariamente con el criterio del Gobierno. En 2015, Abdelilah Benkirane, entonces jefe del Ejecutivo al frente del islamista Partido de Justicia y Desarrollo (PJD), afirmó que la política exterior de Marruecos «no puede ser gestionada por dos o tres personas, sino que debe recaer en una sola: Su Majestad el rey».
En diciembre de 2020, Marruecos normalizó sus relaciones con Israel pese a que el Gobierno de PJD rechazaba por razones ideológicas cualquier vínculo diplomático con Tel Aviv.
Desde 2017 el titular de Exteriores es Naser Burita, que comenzó en un Gobierno islamista, se mantuvo con el RNI (conservador) y podría continuar en el nuevo Ejecutivo.
Sáhara, la piedra angular de Exteriores
La piedra angular de la estrategia exterior de Rabat es el reconocimiento internacional de su propuesta sobre el Sáhara Occidental, la excolonia española considerada por Naciones Unidas como un «territorio no autónomo» pendiente de un proceso de descolonización.
Marruecos reivindica su soberanía sobre el Sáhara Occidental frente al independentista Frente Polisario -apoyado por Argelia- y reforzó su posición en diciembre de 2020 con el apoyo explícito de Donald Trump.
Rabat sumó el respaldo de países como Francia y España, entre otros, y logró que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la misión de paz en el Sáhara (Minurso) de octubre de 2025 situara el plan de autonomía marroquí como opción central para alcanzar una solución al conflicto.
Distanciamiento de España
La crisis abierta tras el cruce masivo de emigrantes a Ceuta, el 30 de julio, terminó con la «luna de miel» que Madrid y Rabat mantenían desde 2022, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez expresó su apoyo a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Tras el incidente, que provocó al menos 140 muertos según organizaciones civiles, Marruecos avanzó en sus reivindicaciones soberanistas sobre Ceuta y Melilla, ciudades españolas en el norte de África.
Marruecos no ha reaccionado oficialmente, por el momento, a la reciente visita de los reyes de España a ambas ciudades, aunque el viaje ha sido criticado por medios oficialistas y en redes, y Rabat envió un claro mensaje de distanciamiento con la ausencia de representantes de alto nivel en la recepción organizada en la Embajada de España en la capital magrebí con motivo de la Fiesta Nacional del 12 de octubre.
Unos días antes, durante la apertura del curso parlamentario, el rey Mohamed VI admitió que el modelo de cooperación con España en materia migratoria está «superado» y advirtió de que Marruecos no acepta «presión, amenaza ni chantaje».
La «paciencia estratégica»
Cherkaoui Roudani, un politólogo de la Universidad de Rabat especialista en diplomacia y relaciones internacionales, llama a no «caer en el pesimismo ni en el dogmatismo» en el análisis de las relaciones bilaterales.
España es el mayor inversor en Marruecos y «la geografía política se impone en las relaciones entre ambos países», continúa Roudani. «Marruecos depende de España para acceder a Europa y España depende de Marruecos para acceder a África».
«La diplomacia marroquí actúa con prudencia, visión estratégica y capacidad de anticipación en lo que respecta a las relaciones entre Marruecos y España y no puede dejarse arrastrar por las dinámicas de la política interna española», sostiene en declaraciones a EFE.
Para este experto, «en su política exterior, Marruecos siempre ha demostrado tener paciencia estratégica. Nunca ha actuado mediante reacciones impulsivas o basadas en las emociones».
Marruecos, agrega, mantiene la «perspectiva de la soberanía del tiempo». EFE
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