El difícil dilema de las yihadistas francesas en Siria
Decenas de mujeres francesas detenidas en Siria se enfrentan a un difícil dilema: mantener a sus hijos en una zona de guerra o enviarlos a Francia sabiendo que tal vez nunca más los volverán a ver.
Al igual que otras naciones occidentales que experimentaron un éxodo yihadista hacia Irak o Siria, Francia busca qué hacer con sus ciudadanos que quedan en esta zona de guerra después de los reveses sufridos por el grupo Estado islámico.
La semana pasada, Francia anunció planes para repatriar a una parte de los 150 hijos de yihadistas francesas identificados en Siria, muchos de ellos retenidos junto a sus madres por las fuerzas kurdas.
Pero los funcionarios franceses dejaron claro que las madres se quedarían en Siria.
Hace unos días, Nadine (su nombre fue modificado) recibió una llamada de su nuera desde un campo kurdo. «¿Debo abandonar a mis hijos para que puedan regresar a Francia?», le preguntó entre sollozos.
– 500 niños –
Nadim Houry, un alto funcionario de Human Rights Watch (HRM) que visita regularmente los campos kurdos, estima que el anuncio de Francia «pondría fin a una situación insoportable».
No hay escuelas ni actividades para los niños en los campamentos, donde la falta de higiene causa brotes regulares de diarrea, vómito e infecciones de la piel.
Los abogados de las madres, que presionan para que todas las familias sean repatriadas, se han quejado durante meses de condiciones «deplorables» en los campos.
«Mi nuera y sus hijos se enferman mucho», confirma Nadine a la AFP. «Ahora pesa apenas 45 kilos», dice sobre su nuera. Pero ésta no puede esperar ser repatriada. Solo los niños, que pueden ser adoctrinados en los campamentos, entran en los planes de Francia.
Los adultos, combatientes y sus esposas, considerados como activistas del EI deben ser juzgados en donde están, ha dicho París en varias ocasiones.
Más de 700 adultos y 500 niños siguen en la zona sirio-iraquí, según cifras comunicadas por el gobierno francés hace unos meses.
Varios adultos franceses ya han sido juzgados en Irak y sus hijos repatriados. Pero en Siria, la mayoría de los ciudadanos franceses que quedan están detenidos en el norte del país en un territorio que, aunque bajo control kurdo, no constituye un Estado reconocido internacionalmente.
Las fuerzas kurdas han dicho repetidamente que no juzgarán a los prisioneros extranjeros y han pedido a los países de origen de los yihadistas que los repatríen.
Con algunas excepciones como Rusia, Indonesia y Sudán, la mayoría de los países, como Francia, se han mostrado muy reticentes a repatriarlos
Nadim Houry estima que la idea de que Francia deje que los kurdos juzguen a sus ciudadanos es «una ficción» que mantienen para evitar asustar a la opinión pública.
Los abogados de las madres, por su parte, dicen que es una parodia que un país que se proclame a sí mismo como un bastión de los derechos humanos separe a padres de sus hijos y deje a sus ciudadanos en una zona de guerra.
William Bourdon, abogado de varias de las mujeres, señala que «la gran mayoría de estas mujeres no participó en los combates ni tuvo un rol activo en el EI y que tienen derecho a un juicio justo, que sólo puede tener lugar en Francia».
– ‘Su única razón para vivir’ –
Nadine rompe en llanto al pensar en el dilema al que se enfrenta su nuera. «Tener que entregar a tus hijos sin saber si vas a volver a verlos algún día, o quién los va a cuidar, ¿te imaginas hacer eso a alguien?», dice a la AFP por teléfono.
«Mi nuera sigue amamantando al más pequeño, de sólo ocho meses de edad. Es de una crueldad indescriptible».
Houry predice que muchas de las madres se negarán a separarse de sus hijos. Una opinión compartida por familiares en Francia.
«Son su única razón para vivir», explica una francesa cuya hermana aún está en Siria.
«Mi nuera no renunciará a su pequeño», afirma Sarah (nombre también modificado). El hijo de Sarah y su esposa partieron a Siria en 2016. Fueron detenidos por los kurdos hace un año.
La madre y el hijo están en un campamento. Ambos están «a menudo enfermos», afirma Sarah.
Para el psicólogo infantil Serge Hefez es importante que estos niños «mantengan un vínculo con uno de los padres, incluso si se trata de visitas en la cárcel».
Es «esencial para un niño» que regresa de Siria o Irak, para que no convierta al padre ausente en «un héroe o mártir».