Eva Gonzalès, la desconocida pintora francesa de ascendencia española que fascinó a Manet
París, 14 sep (EFE).- De trayectoria fulgurante pero poco reconocida por las instituciones del arte, la pintora francesa Eva Gonzalès (1847-1883), de ascendencia española y alumna de Édouard Manet, reclama este otoño su protagonismo en la historia con una gran retrospectiva en el Petit Palais de París.
«Es una familia de origen monegasco y español por parte del padre, Emmanuel Gonzalès (un reconocido escritor del siglo XIX que marcó profundamente a figuras como Émile Zola)», explicó a EFE este lunes Stéphanie Cataruttti, comisaria científica de esta exposición monográfica, durante la presentación a la prensa de la muestra.
«Los comentaristas de la época hablaban mucho de la belleza física de Gonzalès, de la que se decía que tenía una belleza muy española, y que gustaba mucho a Manet», completó Cataruttti.
La muestra, bautizada ‘Eva Gonzalès, la trayectoria de una artista libre’, se podrá ver desde el 15 de septiembre y hasta el 24 de enero y supone una oportunidad inédita de acercarse a esta artista mayoritariamente desconocida y, sobre todo, de hacerse una idea global de su universo creativo.
Ni en Francia ni en el extranjero había sido objeto de una gran retrospectiva en un museo y la mayor parte de sus obras están en manos privadas -por ejemplo, en las del príncipe Alberto II de Mónaco, que es su mayor coleccionista- o muy diseminada por un puñado de entidades, desde el Art Institut de Chicago a la National Gallery de Londres, pasando por el Museo d’Orsay en París.
Es una buena muestra -según una de las tesis que defiende esta exposición- de la «timidez» histórica de las grandes instituciones del arte a la hora de dar su lugar a las mujeres artistas junto a los hombres.
A Gonzalès se la coloca a menudo en el club de las mujeres del Impresionismo, junto a Mary Cassatt y Berthe Morisot. Pero en realidad jamás expuso con los autores de esta corriente, precisó Cataruttti, que describe a Gonzalès como una figura destacada de la burguesía parisina de la época y también como una joven que muy pronto supo que quería ser artista.
Su madre, Célina Ragut, era música, por lo que Gonzalès creció en un mundo muy influenciado por el arte, y desde joven tomó lecciones de un retratista, Charles Chaplin, que le permitieron empezar a desarrollar un estilo personal y sensible.
La única alumna de Manet
Su encuentro con Édouard Manet en 1869, sin embargo, fue el hito que marcó definitivamente su carrera, ya que se convirtió no solo en una de sus modelos, sino también en su única alumna.
En la muestra del Petit Palais se puede ver el famoso retrato que pintó Manet de ella -con un rostro que le costó mucho lograr, porque llegó a pintarlo cuarenta veces- y también obras de la propia Gonzalès en las que se aprecia claramente la influencia de su maestro, como en ‘L’enfant de troupe’, indudablemente emparentado con el famoso ‘El pífano’ de Manet.
Pero Gonzalès inmortalizó sobre todo a los suyos y, por eso, los rostros que más se repiten en el recorrido de esta exposición son los de su hermana, Jeanne, y su marido, Henri Guérard, también pintor.
Así se puede apreciar en una de sus obras más famosas, ‘Une loge aux italiens’, en la que ambos aparecen como si fueran una pareja en el palco de un teatro, y en obras posteriores, como ‘La promenade à âne’, que permite también apreciar la evolución de su estilo hacia un gesto más rápido y enérgico, menos meticuloso.
Su carrera se interrumpió con tan solo 36 años, al morir prematuramente unos días después del nacimiento de su único hijo.
Para rendirle homenaje, dos años después se organizó una exposición sobre su obra en los salones de la revista semanal La Vie moderne, y esa iniciativa es la que el Petit Palais emula ahora en sus salas, casi siglo y medio después, en un intento de sacar a esta autora de las sombras en las que cayó su legado, a pesar de la popularidad y buena recepción crítica de la que gozó en vida. EFE
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