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Excluir a las trans del cupo electoral femenino: la última ofensiva conservadora en Brasil

Alex Mirkhan

Brasilia, 26 jul (EFE).- Las elecciones de 2022 marcaron un hito en la política brasileña con la llegada de cuatro mujeres trans a asambleas regionales y al Congreso Nacional. A pesar de algunas victorias, el camino recorrido desde entonces acumula casos de prejuicio, amenazas y negación de sus identidades de género, incluso en las altas instancias judiciales de Brasil.

La Corte Suprema de Brasil estudia desde junio un proceso que cuestiona el derecho de las personas transexuales a ser contabilizadas de acuerdo con el género autodeclarado y no con el sexo asignado al nacer.

La intención de la asociación Matria, autora de la demanda, es que las mujeres trans no sean incluidas en el cupo mínimo del 30 % de candidaturas femeninas que los partidos están obligados a cumplir por ley.

En números, de los actuales 513 diputados federales, hay 423 hombres y solamente dos de las 90 mujeres son transexuales, o sea, un 0,38 % del total. La elección sin precedentes de mujeres transgénero contribuyó poco para impulsar un aumento del 18 % en el grupo de mujeres en esta legislatura en comparación a la anterior, cuando hubo 77 mujeres.

Las entidades en pro de los derechos trans creen que el proceso de Matria intenta reavivar un debate «ya superado» en varios frentes. Así opina el abogado Paulo Iotti, autor de varias actuaciones en defensa de los derechos LGBTQIA+ ante los tribunales superiores.

«Están llegando al límite del acoso judicial», asegura en una entrevista a EFE.

Iotti se refiere a los numerosos procesos abiertos en los últimos años, que van desde los intentos de vetar las cuotas para personas trans en universidades y concursos públicos hasta el uso de los baños públicos femeninos.

Pese a la presión, amplificada por el Parlamento, la Justicia brasileña mantiene hasta ahora el criterio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de los foros internacionales en favor de las personas trans.

Para Matria, sin embargo, existe una «narrativa dominante» construida en nombre de la garantía de derechos que estaría perjudicando a las mujeres.

«Lo más probable es que perdamos, no soy optimista», reconoce a EFE Celina Lazzari, fundadora de Matria y del Movimiento Infancia Plena, que propugna la protección de los niños frente a la «ideología de género».

El espantapájaros para la familia tradicional

Iotti observa una distorsión en el tipo de feminismo que reivindican asociaciones como Matria.

«Nunca las he visto luchar por garantizar los derechos de las mujeres cis, o biológicas, como ellas dicen, en la lucha contra la violencia machista, la discriminación salarial o por los derechos reproductivos», señala.

En la página web de la asociación se describe la misión de luchar contra «los riesgos de las políticas que borran el sexo biológico, que es un marcador objetivo». También afirma que se articula internacionalmente con organizaciones que abordan «conflictos en torno a la identidad de género».

Así, Lazzari ve con buenos ojos la postura del presidente estadounidense, Donald Trump, y de otros líderes mundiales de la extrema derecha, aunque niega cualquier alineamiento moral o religioso. «Solo convergimos en los resultados, en la conclusión final, pero partimos de puntos de vista diferentes», sopesa.

Acusada con frecuencia de transfobia, Lazzari se declara víctima de la brutalidad, la «misoginia» y el «patrullaje ideológico» por parte de algunas interlocutoras del movimiento trans.

Según ella, existen «tabúes» a la hora de debatir determinados asuntos. «La izquierda moraliza al mirar solo el lado de la víctima, mientras que la derecha lo lleva a una cuestión moral y a que Dios creó a Adán y Eva», afirma.

Para Iotti, en cambio, bajo el pretexto de proteger también a personas vulnerables, como mujeres y niños, la asociación se sirve del lenguaje de los derechos humanos para atacar a un grupo ya muy estigmatizado.

«Tratan a la mujer trans como si fuera un hombre cis heterosexual vestido de mujer, capaz de acosar o violentar a las mujeres cis y a los niños en cualquier momento», puntualiza.

A principios de julio, la parlamentaria derechista Clarissa Tércio, barajada como posible candidata a vicepresidenta de Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, en las elecciones de octubre, presentó un escrito favorable a Matria ante la Justicia.

Pocos días después, el Tribunal Superior Electoral emitió un dictamen en sentido contrario, en consonancia con la jurisprudencia de esa misma corte.

«Mientras nosotros luchamos por la igualdad de derechos, el respeto y la consideración, ellas luchan por convertir a las mujeres trans en parias sociales», denuncia Iotti.

Y aunque no cree que al final se produzcan retrocesos, dada la actual composición del Supremo, Iotti recuerda que el próximo presidente podrá nominar hasta a tres nuevos magistrados, lo que podría alterar la correlación de fuerzas en la máxima instancia judicial del país. EFE

am/cms/rrt

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