Figuras de serpientes confirman el culto al agua en la civilización más antigua de América
Lima, 26 ago (EFE).- Las últimas investigaciones arqueológicas en los vestigios de Vichama, una de las ciudades de la civilización Caral, la más antigua de América conocida hasta ahora, han confirmado el culto al agua a través de estatuillas con representaciones de serpientes y elementos ornamentales descubiertos en los últimos meses en Perú.
La representación de la serpiente, junto al sapo, es recurrente en los edificios de Vichama, una ciudad agrícola y pesquera ubicada a 177 kilómetros al norte de Lima, ligada a Caral, una de las cinco civilizaciones más antiguas del mundo al desarrollarse hace 5.000 años al norte de la actual capital peruana.
«La serpiente representa siempre al río», señala este lunes la arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral, durante la presentación de los últimos hallazgos, tras 19 años de investigaciones en Vichama, donde han logrado desenterrarse un total de 27 edificios públicos.
Shady recuerda que los frisos de los edificios de Vichama narran una época de gran sequía que sufrió su población, con figuras de personas hambrientas y famélicas, y que impactó en su producción agrícola, lo que dio paso a un culto al agua con las serpientes como elemento de fertilidad y de abundancia.
En la última temporada de investigaciones, los arqueólogos han encontrado diversas serpientes talladas en huesos, madera e incluso en un cuerno de venado, con una figura dual donde, por un lado se representa a una persona muerta similar a la de los frisos de los edificios y, por otro lado, una serpiente viva.
Entre estos objetos destaca una figura de hueso de unos 20 centímetros de longitud en cuyo extremo tiene representada la cabeza de una serpiente, con un cuerpo estilizado con motivos ornamentales, así como otros reptiles similares en huesos pulidos.
También se ha hallado una figurilla de arcilla con forma de mujer que aparentemente tendría una serpiente ligada al cuello, según explica la directora de las investigaciones en Vichama, Tatiana Abad.
La especialista indica que se trata de un repertorio simbólico de este sitio arqueológico, con una finalidad ritual en algunos casos.
Shady menciona que Vichama, cuyo desarrollo se dio hace unos 3.800 años, es solo una de las doce ciudades de la antigua civilización Caral en la que se desarrollan investigaciones arqueológicas.
Las excavaciones en Vichama comenzaron hace 19 años, cuando la expansión urbana del municipio de Végueta amenazaba con destruir los milenarios edificios.
«Cuando llegamos, el sitio estaba totalmente abandonado, pero el alcalde fue a buscarnos y así iniciamos las investigaciones», afirma la arqueóloga, y comenta que entonces no llegaban a divisarse las estructuras arquitectónicas al estar enterradas, las mismas que según la especialista muestran los estragos de un fuerte cambio climático.
A su vez, el ministro de Cultura, Alberto Beingolea, comenta: «Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla, y esto nos habla del testimonio de una civilización que vivió en tierra peruana que sufrió en extremo desastres naturales, y en nuestro país lo que pasa es que no aprendemos nuestra historia y la repetimos una y otra vez».
«La importancia de los arqueólogos peruanos no es solo ver el pasado, sino también decir cómo deberíamos ver el futuro a partir de ello», añade Beingolea. EFE
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