Hichilema busca la reelección en Zambia entre éxitos económicos y acusaciones de represión
Nairobi, 11 ago (EFE).- Hakainde Hichilema, el hombre de negocios convertido en político que logró conquistar la presidencia de Zambia en su sexto intento en 2021, busca la reelección con un historial probado de mejoras macroeconómicas, pero manchado por el elevado coste de la vida y acusaciones de represión de la disidencia.
«Más escuelas, más centros de salud, más apoyo a la agricultura, más oportunidades de negocios están en camino para vosotros (…). Para que estas y muchas oportunidades continúen, id a votar por nosotros el próximo jueves», dijo la pasada semana en Lupososhi (norte) Hichilema, de 64 años, a quien a menudo se refieren como HH.
Economista de formación, el jefe de Estado logró una victoria incuestionable en 2021, con casi el 58 % de los votos, lo que le permitió evitar una segunda vuelta contra su gran contrincante, el expresidente Edgar Lungu (2015-2021), fallecido en junio de 2025.
Así, su formación, el Partido Unido para el Desarrollo Nacional (UPND, en inglés), que cuenta en estos comicios con el apoyo de una quincena de partidos, alcanzó el Gobierno después de más de 20 años en la oposición.
Entre los éxitos de Hichilema están la estabilidad macroeconómica y la recuperación de la confianza de los inversores, con el histórico acuerdo alcanzado en marzo de 2024 para reestructurar una deuda de más de 3.500 millones de dólares en eurobonos dentro del Marco Común del G20.
En 2020, Zambia se había convertido en el primer país de África en entrar en suspensión de pagos de su deuda externa, cifrada entonces en unos 17.000 millones de dólares.
Otros logros del Ejecutivo de Hichilema son la introducción de la educación gratuita y la contratación de decenas de miles de docentes y trabajadores de la salud, así como la asignación de más fondos a las administraciones locales.
Pero estas mejoras macroeconómicas no han llegado a las cestas de la compra de los zambianos, que se enfrentan al desempleo y a un alto coste de la vida, con más del 70 % de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza, según el Banco Mundial (BM).
Asimismo, organizaciones de la sociedad civil denuncian un espacio democrático cada vez más estrecho, represión creciente, detenciones de voces disidentes y periodistas mediante leyes cibernéticas y de sedición.
Sus críticos rechazan también reformas constitucionales que amplían el número de diputados y circunscripciones electorales, al considerar que favorecen al oficialismo.
De un hogar humilde a la política
Nacido en 1962 en el seno de una familia humilde en un pueblo del distrito sureño de Monze, Hichilema se graduó en Economía y Finanzas en la Universidad de Zambia, gracias a una beca, y en la Universidad de Birmingham (Reino Unido).
Durante su carrera como empresario ocupó cargos directivos en algunas de las principales empresas del país, como la rama zambiana de la firma multinacional de contabilidad Coopers and Lybrand.
Comenzando por el sector inmobiliario, expandió sus negocios a ámbitos muy diversos hasta convertirse en una de las grandes fortunas del país, desde la ganadería hasta el sector médico, pasando por el turismo.
En 2006 dio el salto a la política de forma inesperada, cuando el UPND necesitaba un sustituto tras el repentino fallecimiento de su entonces líder, Anderson Mazoka, a tan solo seis meses de unas elecciones en las que compitió con el apoyo del primer presidente de Zambia, el histórico Kenneth Kaunda (1964-1991).
Visto en ocasiones como un empresario distante del pueblo, Hichilema se esforzó durante sus años en la oposición en acabar con esta imagen elitista y en construir una más campechana y cercana a los zambianos de la calle, cambiando incluso sus trajes por pantalones tejanos y ropa más informal.
Detenido una quincena de veces durante su carrera, Hichilema fue arrestado en 2017 e imputado por traición después de negarse a ceder el paso a la caravana del presidente Lungu, y fue acusado de poner en riesgo la vida del mandatario, un incidente que muchos consideraron una infracción de tráfico menor.
El opositor pasó cuatro meses en prisión (una parte de ellos en aislamiento), un arresto que provocó la indignación de la comunidad internacional y desató protestas en Zambia, Sudáfrica y el Reino Unido. La presión obligó finalmente al Gobierno a retirar los cargos contra Hichilema, quien fue liberado entre multitudinarias celebraciones populares.
Cristiano seguidor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el vencedor de los comicios zambianos de 2021 está casado con Mutinta Hichilema, con quien tiene tres hijos. EFE
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