HRW defiende que haya justicia por crímenes de Al Asad en Siria, pero sin pena de muerte
El Cairo, 11 ago (EFE).- Human Rights Watch (HRW) defendió que se haga justicia por las «atrocidades» cometidas por el régimen del exdictador sirio Bachar al Asad, pero sin que se condene a muerte a los sentenciados, añadió la organización refiriéndose concretamente a la pena capital dictada por un tribunal de Siria contra el primo del expresidente, Atef Najib.
Atef Najib fue el único presente este martes en la lectura de una sentencia que lo condenó a muerte a él y a otras ocho personas, incluyendo a Bachar al Asad, exiliado en Moscú, y al hermano del exdictador sirio, Maher al Asad.
«Para que haya verdadera justicia, los procesos penales deben cumplir con los estándares internacionales de un juicio justo. Esto también implica la abolición de la pena de muerte, que es intrínsecamente cruel e irreversible», dijo en un comunicado la directora de HRW para Oriente Medio y Norte de África, Balkees Jarrah.
Aun así, la responsable insistió en la necesidad de que se haga justicia y la rendición de cuentas «por las atrocidades cometidas bajo el antiguo régimen sirio», que incluyen torturas, desapariciones forzadas o muertes bajo custodia.
Un tribunal sirio condenó en rebeldía este martes a Al Asad, derrocado en diciembre de 2024, a la pena de muerte por varios delitos, incluidos crímenes de lesa humanidad.
Se trata de la primera sentencia pública contra el líder político que gobernó Siria con mano de hierro durante más de dos décadas.
También fueron condenadas a muerte otras ocho personas más en el primer veredicto emitido por un tribunal sirio por crímenes que violan el derecho internacional cometidos durante la era de Al Asad.
HRW fue invitada por el Ministerio de Justicia de Siria para observar el juicio y asistió a varias audiencias del caso de Atef Najib, que forma parte de varios procesos penales que «ponen a prueba los esfuerzos de las autoridades sirias por lograr una justicia creíble».
Tras el veredicto, Jarrah instó a las autoridades sirias a adoptar urgentemente una ley de justicia transicional para establecer un proceso legal claro, al indicar que «los sirios merecen algo más que un sistema de justicia improvisado».
Atef Najib fue el jefe de la rama de Seguridad Política en Deraa, en el sur de Siria y donde comenzaron las revueltas populares en 2011 que derivaron en una guerra durante 14 años en el país.
A Najib se le atribuye el inicio del levantamiento popular en Siria tras ordenar la detención y tortura de niños que pintaron grafitis antigubernamentales en la pared de una escuela.
El juicio, el primero del periodo de justicia transicional en Siria y el primer procesamiento público de un ex alto funcionario de seguridad por la represión de 2011, se inició el 26 de abril en Damasco y desde entonces ha celebrado nueve audiencias. EFE
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