Irán asegura que hará frente al «DÍA D económico» de EEUU a pesar de la mala situación
Teherán, 22 ago (EFE).- La República Islámica de Irán asegura que puede hacer frente al «DÍA D económico» anunciado por Estados Unidos y que no cambiará su postura ante la guerra ni reabrirá Ormuz, a pesar de la mala situación de las finanzas del país con una inflación disparada y el aumento del desempleo.
Irán lleva décadas sometido a sanciones económicas estadounidenses que limitan su capacidad para comerciar con otros países y que sobre todo dificultan la venta en los mercados internacionales de su petróleo, su principal activo.
A ello se suma el bloqueo que Estados Unidos ha impuesto contra los buques y puertos iraníes en el estrecho de Ormuz en la guerra.
Ahora, tras no lograr doblegar a Teherán a la fuerza, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado «la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país», en lo que denominó «un DÍA D económico» contra Irán para poner fin a una guerra que se acerca a los seis meses y reabrir Ormuz.
En Teherán la nueva amenaza se ha recibido con desafío por las autoridades.
«Ya hemos visto esta película antes. La misma historia. Diferentes matones», afirmó en X el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien recordó que en los últimos años Washington ha aplicado varias campañas de sanciones contra su país, sin aparentemente lograr sus objetivos.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, ha asegurado que «estas medidas no tendrán efecto en la posición de Irán» en la guerra.
Inflación y paro al alza
A pesar del tono de desafío oficial, la situación financiera del país es grave y empeora mes a mes.
La inflación interanual en julio se situó en el 87,9 % y en alimentos y bebidas en el 128 %.
El paro ha pasado del 7,3 % al 9,1 % en el último año con la pérdida de unos 450.000 empleos, según datos oficiales que no recogen los estimados dos millones de puestos de trabajo perdidos durante la guerra.
Todo ello alimenta el descontento entre una población que ve como su calidad de vida empeora continuamente.
«Cada día somos más pobres y hasta nos cuesta adquirir los productos básicos. No sé hasta qué punto vamos a poder soportar esta situación desastrosa. Las familias están sufriendo mucho», dice a EFE Nahid, una vecina de Teherán de 64 años.
La mujer explica que cada vez comen menos carne en su casa y que ahora se limitan al pollo, más barato que la ternera.
Fatima, otra vecina de Teherán de 39 años, afirma que le resulta imposible «alimentar a mis hijos como debería» y que las frutas y la carne están desapareciendo de su dieta.
«Al final, siempre somos la gente normal y los más necesitados quienes pagamos el precio de la guerra y los conflictos», dice a EFE.
Nuevas sanciones
La situación podría empeorar con las nuevas sanciones, que Estados Unidos no ha anunciado aún en que consisten, aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió a los países que proporcionen «cualquier tipo de ayuda vital a Irán» que sufrirán consecuencias económicas.
Entre los países que ayudan a Irán se encuentra China, que adquiere en torno al 90 % del petróleo iraní a precio reducido, y está por ver si se presta a apoyar las sanciones estadounidenses.
Emiratos Árabes Unidos (EAU) es otro social económico fundamental para Irán y esta semana anunció la suspensión de todas sus relaciones comerciales, intercambios mercantiles y transacciones financieras con el país persa.
Antes de la guerra Abu Dabi se encontraba entre los principales socios económicos de Teherán y de allí procedían cerca del 30 % de las importaciones iraníes, valoradas en 21.000 millones de dólares en 2024, según la Organización Mundial del Comercio.
Pero los analistas coinciden en que es poco probable que Irán ceda ante la presión económica a pesar de la mala situación del país y el descontento popular.
«Si el objetivo es provocar el colapso de Irán u obligar a sus dirigentes a rendirse y a hacer concesiones estratégicas, es poco probable que esta campaña logre su objetivo», dijo en X Danny Citrinowicz, investigador del programa iraní del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS). EFE
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