Irlanda se prepara para recibir a Trump entre secretismo, máxima seguridad y protestas
Raúl Bobé
Dublín, 11 sep (EFE).- Irlanda calienta motores para la visita de dos días del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la isla esmeralda este fin de semana, que incluirá encuentros breves con la presidenta y el primer ministro del país, y estará marcada por un dispositivo de máxima seguridad y las manifestaciones convocadas en su contra.
Bajo el apodo de ‘Operación Amanecer Lejano’, las autoridades irlandesas se preparan para recibir al jefe de la Casa Blanca con un importante despliegue de 4.000 agentes por tierra, mar y aire; y cortes de carreteras tanto en Dublín como en Doonbeg, en el condado de Clare (oeste irlandés), donde Trump asistirá en uno de sus campos de golf al Abierto de Irlanda.
El presidente estadounidense aterrizará en la capital irlandesa a primera hora del sábado, y se desplazará a la zona de Phoenix Park para verse con la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly; y el ‘taoiseach’ (primer ministro irlandés) Micheál Martin, antes de acudir a un acto con empresarios y el personal de la embajada de Estados Unidos en Dublín.
Este parque público, con un perímetro de 11 kilómetros, se convertirá en una fortaleza diplomática. Desde la noche del jueves, y hasta la tarde del sábado, permanecerán cerrados todos sus accesos y carreteras, según explican en su página web, por «razones operativas».
Al ser preguntados por el presidente estadounidense, un portavoz de la Policía irlandesa (Garda) precisó que la fuerza cuenta con un «excelente historial» en la planificación y operación de visitas de alto nivel.
Por su parte, la embajada estadounidense en Irlanda no menciona en su web la visita presidencial, pero sí ha emitido una alerta para sus ciudadanos avisando que entre el día 12 y el 13 hay «protestas» previstas tanto en Dublín, como en Doonbeg y el aeropuerto de Shannon.
Una breve «visita de cortesía»
Las informaciones oficiales con respecto al viaje de Trump a Irlanda son tan escasas como contradictorias. Todo el mundo asume que vendrá, se conocen los detalles, las medidas de seguridad, pero su nombre no aparece formalmente en ningún sitio.
No es una visita de Estado. La motivación principal es su asistencia al Abierto de Irlanda de golf, e inicialmente iba a ser privada. Sin embargo, la semana pasada, se reveló que finalmente también tendrá contenido político.
Todos los ojos están puestos en el encuentro de Trump con la presidenta irlandesa en su residencia oficial de Áras an Uachtaráin para una breve «visita de cortesía». Sin embargo, la agenda semanal de Connolly no menciona a Trump.
Por breve que sea, este encuentro se prevé tenso. Antes de asumir como jefa del Estado irlandés en noviembre de 2025, Connolly había sido muy crítica sobre Trump y sus políticas e incluso llegó a participar en una protesta contra él en una visita anterior en 2019.
Siete años después, y después de tildar a Trump de «matón» o «misógino» en el pasado, tendrá que recibirlo en la que será su primera gran prueba de fuego como presidenta. Mientras algunos confían en que opte por la vía diplomática, otros esperan que aproveche su tiempo con Trump para alzar su voz en cuestiones como la guerra en Gaza y Oriente Medio.
Trump se reunirá también con el ‘taoiseach’ Martin en un encuentro que la Casa Blanca sí enmarca como una «reunión bilateral».
‘Trump, no eres bienvenido’
A unos kilómetros de Phoenix Park, y suficientemente lejos de la vista de Trump, se han convocado este sábado varias manifestaciones multitudinarias antibelicistas en el centro de Dublín bajo el título ‘Trump, no eres bienvenido’, donde se espera que acudan miembros de la sociedad civil y también representantes políticos.
Mary Lou McDonald, líder de la formación izquierdista Sinn Féin, brazo político del inactivo IRA, dijo durante su conferencia anual que el Gobierno irlandés no debería extender la «alfombra roja» a Trump y que asistirá a la protesta.
Del mismo modo, distintos grupos activistas del oeste de Irlanda también han hecho una convocatoria conjunta de protesta para mostrarle ‘El gran rechazo irlandés’ durante su visita en su campo de golf en Doonbeg.
Es este complejo donde el presidente estadounidense pasará la mayor parte del tiempo de su visita y supone el mayor quebradero de cabeza de seguridad. Con más de 75.000 asistentes previstos en el Abierto de Irlanda, los controles serán exhaustivos para garantizar que transcurre con normalidad esta cita donde se espera que Trump entregue el trofeo al campeón del torneo. EFE
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