La UE busca un rostro para su defensa
La Unión Europea podría nombrar en el futuro un comisario europeo de Defensa, que daría visibilidad a esa área, como ya sucede con las Relaciones Exteriores, indicaron a la AFP varias fuentes.
Cuando la defensa se convierta en una de las políticas importantes del porvenir de una Unión Europea sin Reino Unido, un rostro podría encarnarla en Bruselas, dijeron.
Al igual que la italiana Federica Mogherini, vicepresidenta de la Comisión Europea, es el rostro de la diplomacia europea en el mundo, los europeos estudiarían un cargo similar para la defensa y dar mayor importancia a esta área.
«En las instituciones, reflexionamos sobre la creación de una dirección general (DG) encargada de las cuestiones de seguridad y defensa», declaró en abril la ministra francesa de Defensa, Florence Parly.
Varias fuentes en el seno de las instituciones europeas confirmaron a la AFP que «identificaron los medios para crear una ‘DG Defensa’ para un comisario, si se le confía este mandato» a partir de noviembre al próximo titular de la Comisión.
Sin embargo, la decisión todavía no está tomada. «Pertenece al próximo presidente de la Comisión y necesita el visto bueno de los Estados miembros, ya que la defensa es una competencia nacional», explica un responsable europeo.
Pero, muestra del complejo proceso decisorio en las instituciones de la Unión Europea, otro responsable, que pidió el anonimato, reconoció a la AFP que «quizás no ocurra nada», pese a «haber muchas ideas».
– Nada de «robots asesinos» –
La Defensa, junto a la seguridad o el mercado único digital, forma parte de las prioridades que los europeos definieron en su «Hoja de Ruta de Bratislava» en septiembre de 2016 para dar un nuevo impulso al bloque tras el Brexit.
Así, el próximo presupuesto plurianual de la UE dispondrá de 13.000 millones de euros para el Fondo Europeo de Defensa (FED), cuyo objetivo es confinanciar proyectos industriales vinculados a este sector durante el período 2021-2027.
«Esto corresponde al monto anual de las inversiones de Francia en su equipamiento militar», relativizó Parly. «Pero esto es enorme para la UE, ya que partimos de cero», insistió la ministra gala.
La Eurocámara dio el acuerdo al monto destinado a este Fondo, pero a condición de excluir el desarrollo de «robots asesinos» de los proyectos objeto de financiación.
Francia, Alemania, Italia y España quieren «desarrollar capacidades cuya tecnología controlan» y dejar de depender de las de Estados Unidos, por lo que ya lanzaron proyectos comunes como un avión de combate o drones, dijo Parly.
En los países del Este, la financiación debe servir en cambio para actualizar una industria militar envejecida, en una lógica de complementariedad con Estados Unidos, aliado de los europeos en la OTAN.
Ante las diferentes ideas, la creación de un puesto de comisario y de una dirección general en el seno del brazo ejecutivo del bloque serviría para «gestionar» el dinero, según fuentes consultadas.
Una visión que comparte la comisaria europea de Industria, la polaca Elzbieta Bienkowska, para quien la Comisión debe gestionar el FED, ya que «la investigación y el desarrollo industriales son competencias comunitarias».
– Reticencias –
Pero los gobiernos europeos se muestran reticentes a la idea de delegar una de sus competencias soberanas a la Comisión Europea, pese a que esto no significa crear un ejército europeo.
Y la jefa de la diplomacia europea también tiene sus reservas. Sus servicios gestionan la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO, por sus siglas en inglés) y sus grandes proyectos de capacidades militares lanzados a finales de 2018.
«Dejar que se constituya una dirección general Defensa a espaldas del Servicio Europeo de Acción Exterior, es aceptar bajarse los pantalones», explica un diplomático europeo.
Para un responsable europeo, «no se justifica» un puesto de comisario para gestionar solo fondos por 13.000 millones de euros, pero podría serlo si se le añade la ciberseguridad y los aspectos militares de los programas de satélites.
Sus competencias podrían incluir incluso el monto de 6.500 millones de euros previsto para la movilidad militar.
El actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, creó en septiembre de 2016 el cargo de comisario para la Seguridad para el británico Julian King. Su sucesor podría disponer así de mayores poderes, si la idea acaba tomando forma.