Mascotas víctimas de los sismos en Venezuela esperan un hogar
Bárbara Agelvis Maza
La Guaira (Venezuela), 27 ago (EFE).- Han pasado dos meses desde los terremotos que ya suman más de 6.500 muertos en Venezuela y unas 700 mascotas todavía aguardan para ser adoptadas en un refugio en el costero estado de La Guaira mientras enfrentan secuelas físicas y episodios de ansiedad que desbordan la capacidad de los espacios de acogida.
Han llegado a ese lugar con signos de deshidratación, lesiones físicas, visiblemente nerviosos, con ansiedad o en estado de shock, después de ser rescatados de los escombros que dejaron los potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio.
Y aunque reciben atención de veterinarios voluntarios y de la estatal Misión Nevado en La Guaira, la urgencia de las autoridades y rescatistas se centra hoy en dar con sus familias o ubicarlos en un nuevo hogar, ya que los refugios están al máximo de su capacidad.
«Tenemos más de 700 animales, tanto perros como gatos (…) Ellos ahorita están en resguardo. Hay adultos, hay cachorros», dice a EFE Angelymar Luis, encargada del refugio de la Misión Nevado en La Guaira, que ha tenido que habilitar nuevas jaulas para albergar a los animales que llegan y separarlos, de acuerdo con su condición.
«No idealicen a un perro específico»
El equipo de Misión Nevado es «bastante amplio», asegura Luis, quien también afirma que están haciendo todo lo posible para recibir y atender a cada animal.
«Estamos haciéndole un llamado a la gente de que lo que necesitamos es que no idealicen a un perro en específico, sino que le den la oportunidad a todos», añade la voluntaria.
En el refugio parece haber más gatos que perros y el ingreso de animales no para, aunque, según la encargada, todas las semanas llegan personas para adoptar.
Los animales son entregados, según dijo, desparasitados, con refuerzo de vitaminas, vacunas y solo si «están totalmente sanos».
Nevado funciona además como centro de atención veterinaria para las mascotas que ya tienen dueño. Arelys Criollo estaba en el lugar con Beltrán, un cachorro de unos tres meses que quedó a la intemperie junto a otros seis tras los terremotos.
Criollo cuenta que los llevó todos al refugio, pero decidió quedarse con Beltrán porque «era el más flaquito, el más sufrido». De hecho, ella estaba allí porque el perrito está en tratamiento por vómitos y parásitos.
«Dije que lo iba a recuperar, pero, mira, total que me quedé con él y nos encariñamos con él», añade. Ahora el cachorro es compañero de Balto, su otro perro ya más viejito.
«Cuando uno quiere un animal es como tener un hijo, uno resuelve, sea las dificultades que pueda haber (…) Es una familia más, un integrante más de uno. Yo creo que eso ya es un amor que uno lleva, pues. Por lo menos Balto come lo mismo que yo como», sostiene la también cocinera.
Enfermedades
Después de los terremotos, se instalaron en La Guaira varias iniciativas de veterinarios voluntarios, atendiendo a cientos de animales rescatados, muchos de ellos asignados a hogares temporales o enviados a espacios de acogida en Caracas e incluso en el vecino estado Carabobo.
Entre las enfermedades más comunes que han encontrado están las «infectocontagiosas» como el distemper (moquillo) o el parvovirus en el caso de los caninos, ambas de gravedad.
En los gatos predominan la panleucopenia o el calicivirus, también difíciles de curar, explica el doctor Luis Calderón, coordinador del punto de atención veterinaria de la Fundación Mi Primer Rescate Carabobo que se instaló en la parroquia Caraballeda, del municipio Vargas, en La Guaira.
Comenzaron con mesas de plástico en un local que quedó vacío y con apenas seis veterinarios fijos. Luego, con cientos de donaciones, pudieron habilitar el área para incluso hacer operaciones de emergencia a las mascotas que lo necesitaban.
«Atendemos de 150 a 200 animalitos al día, es decir, que fácilmente superamos las 7.000 atenciones», explica Calderón.
La fundación ha trasladado hasta albergues en Valencia, capital de Carabobo, a más de 80 mascotas rescatadas de La Guaira.
Ahora están evaluando cómo pueden continuar la operación que, en principio, está pautada en ese local hasta el 31 de agosto. En la misma búsqueda están los médicos y veterinarios que se instalaron en un McDonald’s de la ciudad costera que hasta esta semana prestó sus instalaciones para que mascotas y personas pudieran ser atendidas.EFE
bam/lb/mgr
(foto)(video)