Portugal se planta ante la venta de drogas falsas en sus calles
Carlota Ciudad
Lisboa, 14 sep (EFE).- El laurel prensado, el té de malva y los medicamentos en polvo han adquirido un uso diferente en los rincones más turísticos de Lisboa, donde en ocasiones son ofrecidos como hachís, marihuana o cocaína, un fenómeno que inquieta a los vecinos y que ha movilizado a algunos sectores en contra de este comercio ilegal.
Aunque es una actividad que se registra en Portugal desde hace años, su venta en el casco histórico de la capital ha cobrado una especial relevancia ante el ojo público este verano, después de que en agosto una turista resultara herida por una bala perdida en el barrio de la Baixa tras una pelea entre dos grupos que, según la prensa lusa, estaban relacionados con la venta de drogas falsas.
Dicho suceso provocó múltiples reacciones entre las autoridades portuguesas, siendo una de las primeras medidas el refuerzo policial de la zona.
Asimismo, el partido Iniciativa Liberal (cuarta fuerza en el Parlamento, con nueve diputados) ha presentado una iniciativa a la Asamblea de la República para que sean «criminalizadas las prácticas de falso tráfico», con una pena de hasta un año de prisión para quienes vendan estas sustancias haciéndolas pasar por estupefacientes.
«En el actual marco de ordenamiento jurídico, a pesar de la alarma social y de las consecuencias que puede tener en la seguridad de los ciudadanos, tal comportamiento no se encuentra tipificado como delito, por lo que a las entidades competentes solo les queda combatirlo como una infracción administrativa de venta ambulante sin licencia», expone el partido en su propuesta.
También el Ayuntamiento de Lisboa se ha expresado a favor de una mayor regulación para controlar este fenómeno, aunque lo ven como algo complementario al refuerzo de la actividad policial.
«Es importante asegurar que la legislación es adecuada para los enormes desafíos a los que nos enfrentamos. Las personas necesitan respuestas a los problemas que sienten en su día a día», planteó el alcalde lisboeta, Carlos Moedas, en una respuesta a EFE.
Y añadió: «Todos los poderes públicos, Ayuntamientos, policías municipales, órganos de policía criminal, Parlamento y Gobierno tienen que hacer lo que esté a su alcance, sin demoras».
Sin dar datos de incautaciones, una fuente de la Policía de Seguridad Pública (PSP) confirmó a EFE que en la Baixa «se verifica una presencia diaria de vendedores ambulantes en esta actividad», habiéndose reducido en las últimas semanas después del refuerzo de la vigilancia policial tras el incidente de agosto.
En ese sentido, ejemplificó que entre las drogas falsas identificadas está el laurel prensado como hachís, el té de malva como marihuana y los medicamentos en polvo -«se presume que se trata de paracetamol molido»- como imitación de cocaína.
Vecinos de la zona consultados por EFE aseguraron que, aunque vieron un refuerzo de la vigilancia policial en las últimas semanas, todavía es frecuente avistarlos.
Un trabajador de un establecimiento en el centro de la Baixa que prefirió no dar su nombre explicó que es habitual que los traficantes, a cualquier hora del día, aborden a los transeúntes para venderles su mercancía.
«Es frecuente ver a los vendedores aquí ofreciendo droga a todo el mundo, desde la mañana hasta la noche, son decenas de ellos. Se reúnen normalmente aquí, frente al Elevador de Santa Justa y por la Baixa», explicó.
Según lo que ha podido observando en los casi siete años que lleva trabajando en este barrio, la mayoría de los clientes son turistas.
Otra trabajadora de la Baixa es Fátima Antunes, quien reside desde hace treinta años en la zona y que aseguró a EFE que estos vendedores «siempre existieron» y que quienes les compran deberían saber que «no son creíbles».
En su opinión, tendría que haber más control y más vigilancia policial: «Cuando ocurre cualquier cosa, la vigilancia policial es reforzada o es más visible, pero para que funcione tendría que ser permanente, no solo cuando ocurre algo», enfatizó. EFE
cch/mf/ah
(foto) (vídeo)