Relacionan el monóxido de carbono exhalado con un menor riesgo de párkinson
Redacción Ciencia, 8 sep (EFE).- El monóxido de carbono podría desempeñar un papel protector frente al párkinson, en personas que fuman y en las que nunca lo han hecho, señala un estudio que midió el nivel el CO exhalado, lo que indicaría un posible papel protector de ese compuesto y no del tabaquismo en sí.
Diversos estudios han observado una asociación entre el tabaquismo y un menor riesgo de sufrir la enfermedad de Parkinson, pero los mecanismos subyacentes no se entienden bien, por lo que el estudio se preguntó si el monóxido de carbono (CO) podría explicar ese efecto.
Los resultados del estudio, encabezado por la Universidad de Oxford y que publica Jama Neurology, indican que el CO podría desempeñar un papel protector en la etiología del párkinson y podrían ayudar a explicar la asociación inversa entre el tabaquismo y esta enfermedad.
“Nuestros hallazgos, escriben los autores, contribuyen a refutar los supuestos efectos protectores frente a la enfermedad de Parkinson asociados específicamente al consumo de tabaco, lo que refuerza aún más la necesidad de controlar el tabaquismo”.
En el estudio se asoció el tabaquismo habitual con un menor riesgo de párkinson, pero también se observó esa relación entre los que nunca habían tenido ese hábito y tenían los niveles más elevados de CO exhalado.
Estos resultados, indica la investigación, «sugieren que la asociación inversa entre el tabaquismo y la enfermedad de Parkinson podría no ser atribuible al consumo de tabaco en sí mismo y aportan pruebas de que la exposición al CO podría contribuir a esta asociación».
Entre las personas que nunca habían fumado, en especial las mujeres, los niveles más elevados de CO exhalado se asociaron con un menor riesgo de párkinson.
En el caso de los fumadores, el tabaquismo habitual se asoció “de forma significativa” con un mayor riesgo de cáncer de pulmón, cardiopatía isquémica, ictus y mortalidad por todas las causas, pero también con un menor riesgo de párkinson.
La investigación de tipo observacional, que no establece causa-efecto, realizó un seguimiento de unos doce años de una población fumadora y no fumadora de más 500.000 adultos, entre 30 y 79 años, de diversas zonas geográficas de China.
En el periodo de seguimiento, se registraron 1.131 personas con párkinson y 2.949 con otras enfermedades neurodegenerativas. En sus cálculos, los investigadores también incluyeron variables como características sociodemográficas, factores relacionados con el estilo de vida y otros como el uso de combustibles sólidos y laexposición pasiva al humo del tabaco.
El estudio recuerda que hay ensayos clínicos que han indicado que el CO en dosis bajas puede administrarse “de forma segura dentro de unos rangos de exposición definidos” y se están haciendo investigaciones para evaluar específicamente la seguridad, la tolerabilidad y la farmacocinética de un medicamento líquido oral de CO en dosis bajas, en pacientes con párkinson.
La investigadora Jannette Rodríguez Pallares, del Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS), que no participó en la investigación, indicó que los resultados “apuntan al monóxido de carbono producido por nuestro propio cuerpo como responsable de los efectos positivos del tabaco en pacientes con enfermedad de Parkinson”.
Además, las evidencias sugieren que la menor incidencia de esa enfermedad entre los fumadores «no tendría relación directa con los componentes del tabaco”, subrayó Rodríguez a la plataforma de recursos científicos Science Media Centre (SMC).
La identificación de este tipo de factores, consideró la investigadora, abriría la puerta a posibles nuevos tratamientos no tóxicos y específicos, que podrían retrasar el desarrollo de la enfermedad, “sin las incuestionables consecuencias negativas que el consumo de tabaco tiene sobre la salud humana». EFE
cr/acm