Rescate de supervivientes avanza entre la oscuridad de la noche y la madrugada en Pereira
Jorge Gil Ángel
Pereira (Colombia), 11 ago (EFE).- Las calles de la ciudad colombiana de Pereira están llenas de gente pese al toque de queda porque centenares de ciudadanos trabajan sin parar durante la noche y la madrugada para rescatar a los sobrevivientes que están bajo los escombros de los edificios derrumbados por el potente terremoto el lunes.
En el Parque La Libertad, ubicado en el centro de Pereira, decenas de personas ayudan en la noche a los organismos de socorro que trabajan con maquinaria pesada y gigantescas grúas para remover los escombros y rescatar a quienes aún respiran bajo el cemento, los ladrillos y las paredes de un edificio de cuatro pisos que quedó completamente destruido por el terremoto de magnitud 7,4.
La multitud, que trabaja sin descanso desde la mañana del lunes cuando a las 07:34 hora local (12:34 GMT) el terremoto les cambió la vida, ya está organizada.
El liderazgo de esta operación es del Cuerpo de Bomberos de Pereira, en la zona cafetera del centro del país, que está en la primera línea de rescate.
El terremoto deja al menos 132 muertos y centenares de heridos, según cifras de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) porque el Gobierno no ha divulgado datos oficiales desde el mediodía del lunes, así como decenas de edificios colapsados y graves daños en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte, principalmente en el centro y oeste del país.
Pereira, capital del departamento de Risaralda, que limita con San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos, según la información.
Noche en vela
Muchos pereiranos pasaron la noche en vela cuidando sus casas, algunas completamente destruidas, otras con daños estructurales que ponen en riesgo la seguridad de sus habitantes.
Buena parte de la ciudad está sin luz y sin gas, mientras que los servicios de telefonía móvil y de internet fueron volviendo a lo largo del día.
Moverse por la ciudad es una odisea. Entre calles cerradas por escombros o barricadas puestas por las autoridades para evitar el paso por puentes que están en riesgo de caerse, los ciudadanos evaden el toque de queda para hacer lo posible por ayudar a rescatar a los sobrevivientes.
En el barrio Mejía Robledo, una zona residencial donde también hay otros comercios, una familia lo perdió todo.
Una mujer, que prefirió no revelar su nombre y no aparecer en cámara por la difícil situación que vive, contó a EFE que la casa donde su padre, un hombre de 91 años, tenía un taller automotriz quedó completamente destruida. Ella se quedó frente a la vivienda cuidando que nadie se lleve nada de lo que quedó entre los escombros.
También estaba ahí esperando a que volvieran los organismos de socorro a ver si pueden rescatar a don José, un hombre mayor a quien su padre arrendaba una habitación de su casa y a quien, según el relató, escucharon gemir a lo largo del día.
Patricia Gutiérrez, su vecina, también está abatida por lo ocurrido: «Lo perdí todo».
La mujer, que llevaba nueve años viviendo en esta zona del centro de Pereira, cuenta a EFE que estaba en su casa el lunes por la mañana cuando comenzó a temblar, pero resaltó que tanto ella como las otras dos personas que viven en su casa sobrevivieron.
«Pedimos a las autoridades que ayuden a toda la gente, a todos lo que lo necesitan. Yo no he salido a la calle, pero la situación está muy difícil y necesitamos que la ayuda llegue lo más pronto posible», añadió.
Su casa, señala, quedó completamente destruida. Ella está sentada en la calle cuidando que nadie se meta a robar algo entre los escombros porque adentro quedaron sus enseres y todo lo que acumuló en su vida. EFE
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