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Bajo los escombros de Gaza yacen los cuerpos de las personas desaparecidas y posibles pruebas

El hogar de los amigos de Herzallah: Gaza
Ciudad de Gaza, 2026: El hogar de los amigos de Hassan Herzallah durante la invasión terrestre. Destruyeron toda la casa al día siguiente de tomarse esta foto. Hassan Herzallah

Tres años después del ataque liderado por Hamás contra Israel y de la posterior guerra, gran parte de Gaza sigue en ruinas y muchas familias siguen sin encontrar los cuerpos de sus seres queridos sepultados bajo los escombros. Personal de instituciones con sede en Ginebra está documentando lo que se esconde bajo las ruinas y está presionando para que se retiren los escombros, se puedan permitir entierros dignos, así como salvaguardar las pruebas de posibles crímenes de guerra. 

Más de dos años después de que una explosión redujera a escombros su bloque de viviendas, Hamada Abu Hasira —cocinero de 29 años que trabaja para una organización benéfica en Gaza— sigue buscando algún rastro de su hermano. Sin sus restos mortales, no puede estar seguro al cien por cien de que su hermano haya muerto y hay pocas posibilidades de que los responsables, alguna vez, rindan cuentas. 

Abu Hasira recuerda muy bien aquella tarde de marzo de 2024. La noche caía sobre Deir al-Hawa, el barrio de Gaza en el que vivía y tras las órdenes israelíes de evacuación las calles habían quedado prácticamente desiertas. Podía escuchar el rugido de los tanques y los vehículos militares en medio del silencio. Un silencio interrumpido por las voces de las fuerzas israelíes.

Él y su familia no podían conciliar el sueño. De manera deliberada habían elegido cobijarse en la última planta. Creían que si estaban más arriba, si los ataques alcanzaban el edificio, los equipos de rescate tendrían más posibilidades de encontrarlos.

La familia también pensó: «Si nos atacan, preferimos morir todos juntos».

Entonces, oyeron un ruido cerca de la entrada del edificio. Cuando la calma volvió, uno de los hermanos de Hamada —haciendo caso omiso de las súplicas de su familia para que no fuera porque era demasiado peligroso—bajó las escaleras para comprobar cómo estaba el coche familiar y ver si aún podían marcharse.

Afuera, vio lo que parecían barriles de explosivos. Dentro del coche de la familia, un artefacto hacía tictac. Corrió arriba de vuelta. El padre decidió que nadie volvería a bajar. Esperarían a que amaneciera y después se marcharían.

La explosión se produjo antes del amanecer y el edificio se derrumbó sobre ellos. Abu Hasira pasó más de 24 horas bajo los escombros, hasta que un vecino escuchó sus gritos y le ayudó a salir. Sobrevivieron él y su madre, Reem. 

«Llamé a mi hermano Ahmed. Me respondió al principio. Luego su voz se apagó. Fue entonces cuando supe que había muerto», cuenta Abu Hasira a Swissinfo.

Recuperaron los cuerpos de su padre, Imran, y de su hermano Ahmed. Momen, su hermano menor, sigue desaparecido. La ausencia de los tres le duele cada día. Más todavía ahora que prepara su boda.

No se han podido verificar de manera independiente los detalles de su relato —basados en sus recuerdos de los hechos—  y los testimonios de testigos presenciales que se recogen en este reportaje. Israel ha prohibido que periodistas internacionales entren en Gaza y también ha denegado el acceso a la ONU y a otros organismos internacionales de investigación. Todo esto limita la labor de documentación y verificación independiente sobre el terreno.

Un corresponsal de Swissinfo en Gaza ha recopilado —a través de entrevistas con supervivientes y vecinos— los testimonios de este reportaje. Coinciden con los casos que ha documentado el personal de la ONU, que ha informado a los medios de comunicación en Ginebra sobre los esfuerzos para recuperar de entre los escombros los restos humanos. 

Todavía hay miles de personas bajo los escombros

En Gaza, familias enteras han quedado sepultadas bajo edificios derruidos. Muchas personas han muerto y otras innumerables siguen desaparecidas en un paisaje de hormigón arrasado. Para las familias la prioridad es recuperar y enterrar a sus seres queridos. Para los investigadores de la ONU, esos mismos escombros pueden contener pruebas de cómo murieron. Siempre es un reto recoger pruebas en zonas de guerra y puede llevar años. En Gaza esta tarea se complica por la magnitud de la destrucción.

La guerra que siguió a los ataques contra Israel del 7 de octubre de 2023 liderados por Hamás ha dejado una gran parte de Gaza en ruinas. En junio de 2026, las Naciones Unidas estimaron que el 82% de todas las estructuras de Gaza habían sufrido daños, incluidas 134.422 que se consideraron destruidas.

La mayoría de esos escombros no se han retirado todavía. Tal y como declaró a la prensa en Ginebra Ajith Sunghay, jefe de la oficina de derechos humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados, «se calcula que al menos 8.000 cadáveres siguen enterrados bajo los escombros en toda la Franja de Gaza».

«A este ritmo, completar la recuperación del resto de cuerpos llevará como mínimo otros diez años», afirma desde Amán, la capital de Jordania. 

Tres niños mártires
Gaza, 2025: Los menores Omar, Masa y Abdullah seguían sepultados bajo los escombros de su casa. Hassan Herzallah

Años sin respuestas

La incertidumbre de muchas familias se ha prolongado durante años. Un ataque israelí el 4 de diciembre de 2023 arrasó la vivienda de la familia Abu Zour en el barrio de al-Zeitún, en la ciudad de Gaza, según el vecino Mohammed al-Harazin. Recuerda que la única superviviente fue una niña de 13 años. Murieron alrededor de 50 familiares y personas desplazadas. 

«Los cuerpos de las personas fallecidas permanecieron bajo los escombros (hasta septiembre) porque la zona era peligrosa y las labores de recuperación resultaban difíciles», señala al-Harazin, un estudiante de Ingeniería que, por la guerra, tuvo que trasladarse a al-Mawasi, en el suroeste de la Franja de Gaza. 

Ashraf, el padre de Amal Maqbel, está desaparecido desde que, el 6 de diciembre de 2023, un ataque israelí destruyó el edificio de seis plantas de la familia. «No sabíamos si mi padre seguía dentro, si había conseguido salir o qué le había pasado», declara. 

Los últimos hallazgos revelan la magnitud de las pérdidas 

Los casos que ha documentado la ONU cuentan historias similares. Las recientes recuperaciones han comenzado a revelar la magnitud de lo que se esconde bajo las ruinas de Gaza. Entre noviembre de 2025 y septiembre de 2026, se recuperaron más de 630 cadáveres y otros restos humanos, según cifras de la Defensa Civil Palestina citadas por la ONU.

«Los restos recuperados hasta ahora pueden ser solo la punta del iceberg», indica el portavoz de derechos humanos de la ONU, Thameen al-Kheetan.

De entre los escombros de la ciudad de Gaza, en septiembre, se recuperaron los restos de 96 personas de tres familias palestinas, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). La mitad, más o menos, mujeres y menores. 

El jefe de la oficina de derechos humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados, Sunghay, cita el caso de la familia Malaka, que perdió a 72 miembros en un ataque aéreo israelí en noviembre de 2023 contra las viviendas familiares. En aquel momento solo se recuperaron tres cadáveres. 

Entre los restos recuperados en septiembre estaban los que se cree que pertenecen a 55 miembros de la familia. Bajo los escombros siguen desaparecidos los cadáveres de los 14 restantes.

Según Sunghay, la destrucción es de tal magnitud que está dificultando la identificación.

«La enorme potencia explosiva de la munición pesada a veces no ha dejado restos recuperables. Y, con el paso de los años, cada vez es más difícil distinguir los escombros de los restos humanos», reconoce Sunghay desde Amán.

La línea amarilla en Gaza
4 de noviembre de 2025: Un palestino viaja en una carreta tirada por un burro cerca de un bloque de hormigón (al fondo) que marca la línea amarilla que el Ejército israelí ha trazado en Bureij, en el centro de la Franja de Gaza. En virtud de un alto el fuego negociado por Estados Unidos, las fuerzas israelíes se han retirado hasta esa línea amarilla, lo que les permite mantener el control de casi la mitad de Gaza. Estados Unidos, por su parte, ha hablado de ayuda para reconstruir la zona bajo control israelí. Afp Or Licensors

Labor de recuperación con escasos recursos

La escasez grave de maquinaria, combustible y personal obstaculiza la labor de recuperación.

Los equipos de protección civil palestinos —explica Sunghay— solo tienen una excavadora en funcionamiento y, como Israel restringe la entrada de maquinaria pesada y de equipos de rescate cualificados, a veces tienen que excavar entre los escombros a mano.

Israel señala que el equipo que entra en Gaza está sujeto a controles de seguridad. El organismo militar israelí que controla el acceso al territorio —COGAT— justifica las restricciones sobre los artículos que, según dice, podrían utilizarse para un «reforzamiento terrorista». El Ejército israelí afirma que el 7 de octubre de 2023 Hamás utilizó vehículos de ingeniería para romper la barrera y, posteriormente, para excavar túneles, colocar explosivos y recuperar armas de entre los escombros. Y los califica como «un componente fundamental en la capacidad de Hamás para llevar a cabo operaciones terroristas».

Para algunas familias, resulta imposible incluso llegar hasta las ruinas.

«La mayor parte del territorio de Gaza ahora está más allá de la línea amarilla, inaccesible para los palestinos, incluidos los equipos de protección civil y las familias de las personas desaparecidas», manifiesta Sunghay. 

La línea amarilla es la frontera variable que separa las zonas de Gaza bajo control militar israelí de aquellas a las que todavía puede acceder la población palestina.

El acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025 entre Israel y Hamás implicó devolver todos los rehenes israelíes y sus restos mortales. A cambio, Israel liberó a casi 2.000 presos y detenidos palestinos y reintegró los cadáveres de palestinos que tenía en su poder.

Aunque hay algunos aspectos clave del alto el fuego que siguen sin completarse: Hamás y otros grupos armados no se han desarmado; Israel no ha completado la retirada prevista y la reconstrucción (cuyo coste, según estimaciones de la ONU y el Banco Mundial, asciende al menos a 71.000 millones de dólares, o 60.000 millones de francos) aún no ha comenzado a gran escala.

Preservación de las pruebas

Retirar los escombros de Gaza no es solo una cuestión de reconstrucción y de recuperación de los cuerpos de las personas que han desaparecido. Quienes se ocupan de los derechos humanos en la ONU dicen que los lugares destruidos también pueden contener pruebas relevantes para investigar presuntas violaciones del derecho internacional.

«Recuperar y enterrar a las víctimas no sustituye a determinar las circunstancias en las que fueron asesinadas», declaró en septiembre a la prensa al-Kheetan, portavoz de derechos humanos de la ONU.

Si bien las evaluaciones por satélite de la ONU no atribuyen quién es el responsable de cada edificio destruido, los organismos de derechos humanos de la ONU sí han relacionado la destrucción abrumadora del entorno urbano de Gaza con los ataques aéreos, los bombardeos y las operaciones terrestres israelíes.

La relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, ha advertido de que la retirada de escombros podría destruir tanto restos humanos como posibles pruebas. «Los escombros de Gaza contienen restos humanos y pruebas materiales relevantes para la investigación de presuntos crímenes internacionales», afirmó.

Albanese sigue siendo objeto de sanciones polémicas por parte de EE. UU. por sus críticas abiertas a Israel.

Bulldozong Gaza
27 de octubre de 2023: Dos mujeres palestinas observan desde una ventana cómo una excavadora retira los escombros tras el bombardeo israelí sobre Jan Yunis y otras zonas de la Franja de Gaza. Afp Or Licensors

El ACNUDH también ha recordado que los lugares destruidos pueden contener pruebas que deben conservarse. Según al-Kheetan, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos tiene serias preocupaciones de que los métodos de guerra de Israel, incluido el uso de armas explosivas de amplio alcance en zonas densamente pobladas, «no garanticen una distinción efectiva entre civiles y combatientes».

Israel insiste en que sus fuerzas hacen estas distinciones, de conformidad con el derecho internacional humanitario, y toman precauciones para minimizar los daños a la población civil, como la selección de objetivos basada en información de inteligencia y la emisión de órdenes de evacuación. Aunque también argumenta que el hecho de que Hamás opera dentro de zonas e infraestructuras civiles complica esos esfuerzos.

Abu Hasira —ahora desplazado y alojado con familiares en el centro de Gaza— sigue esperando noticias de su hermano menor, Momen. Se teme lo peor. Pero quiere, por lo menos, recuperar su cuerpo y darle un entierro digno. El mismo deseo que comparten miles de familias en Gaza.

«Tienen derecho a saber qué ha sido de sus hijos, padres, hermanos y primos. Tienen derecho a llorar con dignidad su pérdida. Y tienen derecho a que se haga justicia», apunta Sunghay.

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha instado a Israel a que facilite «sin demora» la recuperación, identificación y entierro digno de las personas fallecidas. 

El embajador de Israel ante las Naciones Unidas en Nueva York, Danny Danon, afirmó que Türk había ignorado los abusos de Hamás y se había apresurado a acusar a Israel antes de establecerse los hechos.

Los grupos palestinos han pedido a la ONU y a los países pertinentes que creen un organismo neutral para recuperar los restos de las personas desaparecidas.

Hassan Herzallah es escritor y traductor palestino afincado en Gaza. 
 
Artículo editado por Imogen Foulkes y adaptado al español por Lupe Calvo. Revisado por Carla Wolff.

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