El ex primer ministro portugués Sócrates afronta un nuevo juicio por blanqueo de capitales
Lisboa, 19 oct (EFE).- El ex primer ministro socialista portugués José Sócrates (2005-2011) afronta este lunes un nuevo juicio por tres delitos de blanqueo de capitales, mientras continúa procesado por corrupción y otros delitos en la Operación Marqués, uno de los mayores escándalos judiciales de la historia reciente de Portugal.
Sócrates, de 69 años, comparecerá ante el Tribunal Central Criminal de Lisboa junto al empresario Carlos Santos Silva, considerado por la Fiscalía uno de sus presuntos testaferros, en un proceso que tiene previstas 46 sesiones hasta abril de 2027.
La acusación sostiene que el exgobernante recibió entre 2011 y 2014 fondos de origen ilícito a través de cuentas bancarias vinculadas a Santos Silva y a personas de su entorno, en operaciones destinadas supuestamente a ocultar el origen del dinero.
Sócrates, que siempre ha negado las acusaciones y ha denunciado una persecución judicial y política, calificó el nuevo proceso de «absurdo».
El ex primer ministro, quien gobernó Portugal durante seis años y obtuvo en 2005 la primera mayoría absoluta del Partido Socialista, dimitió en marzo de 2011 en plena crisis de la deuda soberana, poco antes de que el país solicitara un rescate financiero internacional.
En noviembre de 2014 fue detenido en el aeropuerto de Lisboa cuando regresaba de París y pasó unos nueve meses en prisión preventiva, en el inicio de una investigación que se ha prolongado durante más de una década.
El principal juicio de la Operación Marqués comenzó en julio de 2025, después de numerosos recursos y decisiones judiciales contradictorias, y en él Sócrates responde por 22 delitos, entre ellos corrupción pasiva, blanqueo de capitales y fraude fiscal.
La Fiscalía le atribuye haber recibido presuntos pagos a cambio de favorecer intereses de grandes grupos empresariales, entre ellos el constructor Lena y el hoy desaparecido Banco Espírito Santo.
El antiguo dirigente socialista, que también ha acudido al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para denunciar presuntas vulneraciones de sus derechos, sigue sin una sentencia definitiva en el principal proceso judicial abierto en su contra. EFE
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