La fe sostiene a la familia de una joven herida grave tras el terremoto en Panamá
Rogelio Adonican Osorio
Ciudad de Panamá, 13 oct (EFE).- La fe sostiene a la familia de Suribeth Cortez, una joven que permanece en cuidados intensivos tras caerle encima una pared durante el terremoto de magnitud 7,7 que el pasado viernes sacudió Panamá, que, aunque no causó víctimas mortales, sí dejó cerca de una treintena de heridos, la mayoría leves.
“Tengo una fe muy grande en dios porque dios fue el que salvó a mi sobrina. Dios es el que la tiene ahorita con vida. Es un propósito de dios que no se la haya llevado. Y tenemos fe en dios de que Suribeth va a salir de ahí”, dijo este martes a EFE su tía Ana Atencio.
La movilidad reducida de Suribeth, que según la familiar tiene parálisis en la mitad del cuerpo, dificultó su rápido desalojo durante el terremoto.
La joven permanece ingresada en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Santo Tomás, en la capital panameña, adonde fue trasladada en helicóptero desde el interior del país, en la provincia de Los Santos, tras sufrir un traumatismo craneoencefálico y otro abdominal.
“Hasta el momento, lo que nos dijeron ayer fue que ella está evolucionando bien al tratamiento y estamos esperando respuesta hoy de los doctores”, dijo Atencio, a la espera de una nueva valoración médica.
Una fuente del Hospital Santo Tomás explicó a EFE que «la paciente llegó el pasado sábado y que ese mismo día fue sometida a una cirugía de emergencia» debido a la gravedad de su estado y desde entonces «permanece en la unidad crítica».
El relato del rescate
Suribeth, de 22 años y que reside en la comunidad de Pájaro, en el distrito de Macaracas en la golpeada península de Azuero, donde se registró el epicentro del terremoto, se encontraba dentro de la vivienda junto a varios familiares cuando el movimiento sísmico provocó el derrumbe de parte de la estructura.
“Es terrible”, recordó Ana Atencio al describir los momentos de angustia que vivieron sus familiares durante el terremoto.
En el inmueble también estaban su abuela, Alicia de Gracia, quien utiliza una silla de ruedas, y su tía Gumercinda Atencio.
En medio del derrumbe, Gumercinda logró sacar a su madre, quien también resultó herida, al caerse de su silla de ruedas y ser alcanzada por una viga de soporte que le lesionó un brazo.
«Cuando Gumercinda fue a buscar a Suribeth, era tarde, la encontró bajo los escombros», relató su tía.
Con ayuda de los vecinos, los familiares consiguieron sacar a la joven de entre los restos de la vivienda y trasladarla en un vehículo particular al Hospital de Macaracas, desde donde fue llevada a Las Tablas, en la provincia de Los Santos.
La gravedad de su estado obligó a su traslado por vía aérea a la capital, debido a la necesidad de atención especializada que, según información del Hospital Santo Tomás, no estaba disponible en esos momentos en los centros hospitalarios del interior del país.
Atencio explicó que la joven «no presenta fracturas», pero fue sometida a una intervención quirúrgica y es por eso que «permanece bajo atención médica especializada y a la espera de conocer su evolución».
Abuela y nieta tratadas en la capital
La emergencia también dejó lesionada a la abuela de Suribeth, quien fue trasladada a la Ciudad de la Salud, en la capital, donde fue intervenida quirúrgicamente en el brazo.
La familia permanece en la capital panameña, dividida entre los hospitales donde ambas reciben atención: Ana acompaña a su madre en la Ciudad de la Salud, mientras otra sobrina se encuentra junto a Suribeth en el Hospital Santo Tomás.
El potente terremoto que azotó el mediodía del viernes a Panamá, además de los cerca de una treintena de heridos que dejó, causó daños en las viviendas de 2.164 familias, entre ellas 506 que registraron la pérdida total de sus hogares, según los últimos datos oficiales de este martes, con numerosos daños en la península de Azuero, una región caracterizada por pequeños pueblos con una población envejecida dependiente de la agricultura y la ganadería.
En la provincia de Los Santos, de acuerdo con los últimos informes oficiales del impacto del seísmo, se contabilizaron más de 420 viviendas dañadas, con lugares afectados como el distrito de Macaracas donde se encontraba Suribeth, como fue testigo EFE en recorridos por la zona durante los últimos días.
Allí son numerosas las coloridas casas de paredes y techos fracturados, algunos caídos, mientras se amontonan los escombros. EFE
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