Presidente de sindicato portugués de personal de vuelo rechaza la venta de TAP a Lufthansa
Lisboa, 22 oct (EFE).- El presidente del sindicato portugués que representa al personal de vuelo de la aviación civil, Ricardo Penarróias, se opone a que el Estado venda a Lufthansa el 50,1 % que conservaría de TAP tras la primera fase de la privatización, una operación que considera «puramente política» y ajena a razones económicas o de gestión.
En declaraciones a EFE, Penarróias afirmó que la venta total de la aerolínea pondría en riesgo los intereses y la soberanía del país y sostuvo que el Gobierno portugués, que preside el conservador Luís Montenegro, quiere aprovechar la actual coyuntura parlamentaria para sacar adelante la operación, que, según afirma, tendría que someterse al Parlamento.
El Ejecutivo seleccionó el 14 de octubre a Lufthansa para adquirir hasta el 49,9 % de TAP en una primera fase, ya que a la venta directa de un 44,9 % podría sumarse hasta un 5 % de las acciones reservadas a los trabajadores por ley cuando hay una privatización.
El Estado mantendría inicialmente el 50,1 %. La propuesta contempla además una eventual segunda fase, hasta 2028, para vender la mayoría del capital; incluiría una participación del 5 % en el grupo resultante para el Estado portugués.
«Desconozco si se producirá la convergencia de intereses entre Lufthansa y TAP», afirmó Penarróias, quien consideró «irresponsable» avanzar ahora hacia la venta total.
El Gobierno sostiene que la oferta de Lufthansa ofrece mejores condiciones financieras que la de Air France-KLM y que la participación del 5 % situaría al Estado como segundo mayor accionista de la entidad conjunta.
El dirigente sindical reconoció que Lufthansa es un grupo sólido y que mantiene desde hace décadas sinergias con TAP, especialmente a través de su plataforma tecnológica y de la alianza Star Alliance.
Asimismo, subrayó que la posición geográfica de Portugal, sus conexiones con Brasil y algunos países africanos y la posibilidad de ampliar la capacidad aeroportuaria de Lisboa contribuyeron al interés de Lufthansa y de otros grupos.
A juicio del presidente del sindicato portugués del personal de vuelo, el nuevo aeropuerto Luís de Camões, previsto para 2037, podría además reforzar la aspiración de Lisboa de convertirse en un centro de conexiones de referencia en el sur de Europa.
Penarróias consideró, sin embargo, que las garantías anunciadas para el empleo, la marca, la sede y el centro de operaciones de Lisboa son «débiles, frágiles y de muy corto plazo», y tras recordar que el compromiso vigente tiene un periodo de 30 meses, pidió que si se concreta la segunda fase, el Gobierno amplíe las protecciones laborales y para la actividad de TAP.
El crecimiento de la flota, añadió, no basta para garantizar los puestos de trabajo; la seguridad laboral depende, en su opinión, del mantenimiento de los convenios colectivos, de los tipos de tripulación actuales y de los índices de utilización.
«Asociar el crecimiento de la empresa con la garantía de todas estas premisas es falso y peligroso», sostuvo Penarróias, para quien la propuesta de Air France-KLM podría haber ofrecido más autonomía a TAP.
El dirigente sindical dio por hecha la elección y afirmó que será con Lufthansa con quien habrá que negociar y, a falta de conocer el plan estratégico de la compañía alemana, consideró que las ofertas eran similares y que fue el factor financiero el que inclinó la decisión.
Lufthansa tiene una toma de decisiones más centralizada que Air France-KLM, una diferencia que podría afectar a la autonomía de la aerolínea portuguesa, recalcó. EFE
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