Rusia condena a 18 años a un crimeo septuagenario por intentar atentar contra líder local
Moscú, 22 oct (EFE).- La Corte Militar en Rostov del Don condenó a 18 años de prisión al crimeo Vladímir Anáñev, de 77 años, por un intento de atentado contra el dirigente de la península anexionada, Serguéi Aksiónov, informó este jueves el tribunal en su canal de Telegram.
Según el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB), Anáñev lideró un grupo clandestino que, por orden de Kiev, estaba preparando un atentado contra Aksiónov.
Para ello, tres personas supuestamente vigilaban el auto del funcionario a través de una cámara instalada dentro de un apartamento alquilado.
«El líder del grupo clandestino, junto con otras personas no identificadas, desarrollaron un plan para llevar a cabo actividades delictivas conjuntas entre el 8 de mayo de 2023 y el 29 de febrero de 2024, en Simferópol, contra el líder de Crimea, y el arma para cometer el crimen era un artefacto explosivo casero manejado por control remoto», dice el comunicado de la corte difundido este jueves.
Antes de la audiencia, Anáñev instó que cualquier pena de cárcel, «no importa si son 2 o 22 años», sería una sentencia de muerte para él.
En sus últimas palabras en la corte, apeló a Dios pidiendo la compasión para las personas culpables de su detención.
«Ten misericordia de ellos, oh Dios, conforme a tu gran misericordia. Contra ti solamente han pecado y han hecho lo malo ante tus ojos», declaró.
El juicio contra Anáñev comenzó en febrero de 2025. Inicialmente, la fiscalía había solicitado una pena de 22 años de prisión para él por cargos de tráfico ilegal de explosivos y preparación de un ataque terrorista.
Según el mismo Anáñev, en 2023 él recibió un pedido del diseño de una cocina con servicio a domicilio en una de las cafeterías de Simferópol. Por lo tanto, alquiló un espacio cerca y encontró a los obreros que iban a hacer la reforma y, entre otras cosas, instalar un sistema de vigilancia. Todas las futuras comunicaciones fueron realizadas por los obreros mismos.
El abogado de Anáñev insiste en que los investigadores nunca inspeccionaron la cámara, ni tampoco hablaron con los obreros.
La salud de Anáñev se deterioró en prisión preventiva. El hombre se quejó de la tensión arterial alta, caminaba usando un bastón y pedía organizar una cita médica. EFE
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