La ONU denuncia que apenas se investiga el blanqueo procedente del tráfico de migrantes
Viena, 21 oct (EFE).- La ONU denunció este miércoles que menos del 5 % de las investigaciones sobre tráfico ilícito de migrantes derivan en pesquisas por blanqueo de capitales, pese a que las redes cobran hasta más de 45.000 dólares por persona y exigen pagos en efectivo para ocultar sus operaciones.
Un estudio difundido este miércoles por la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD) analiza cómo se financian estas organizaciones, cuánto cobran a los migrantes, cómo reparten sus ganancias y qué mecanismos utilizan para introducir sus beneficios en la economía legal.
El informe subraya que el aspecto financiero del tráfico de migrantes, pese a ser esencial para las redes criminales, ha recibido hasta ahora una atención limitada por parte de las autoridades.
Según datos recopilados por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), menos del 5 % de las investigaciones por tráfico de migrantes desembocan, de media, en pesquisas por blanqueo de capitales.
Además, muchos países no consideran este delito una actividad de alto riesgo para el blanqueo, lo que reduce las investigaciones destinadas a identificar y confiscar los beneficios de las organizaciones criminales.
Un negocio criminal
Las tarifas de los traficantes varían enormemente según la ruta, los medios de transporte, los riesgos y sobornos, los documentos utilizados y los servicios incluidos.
Los precios pueden oscilar desde menos de 20 dólares por determinados cruces fronterizos terrestres hasta más de 45.000 dólares por desplazamientos de larga distancia que combinan diferentes medios de transporte, incluido el avión.
En un caso documentado en 2025, señala el informe, exfuncionarios del anterior régimen sirio pagaron más de 45.000 dólares por persona a un traficante turco para llegar al sur de Europa a bordo de buques mercantes que transportaban ganado.
Según una encuesta realizada en 2025 entre migrantes que utilizaron rutas marítimas hacia Europa, el 54 % pagó menos de 5.000 dólares por los servicios de los traficantes.
Las tarifas más elevadas se registraron en el Mediterráneo central, donde el 45 % de los encuestados declaró haber pagado más de 7.500 dólares, posiblemente por tratarse de viajes que comienzan en el sur de Asia y combinan varios medios de transporte.
En cambio, en la ruta atlántica hacia Canarias, el 57 % pagó menos de 1.000 dólares, un porcentaje similar al de quienes declararon tarifas reducidas en el Mediterráneo oriental, donde el 41 % abonó menos de esa cantidad.
El estudio señala que los traficantes pueden fijar precios según la capacidad económica de los migrantes, su nacionalidad o su habilidad para negociar, además del peligro de la travesía.
El efectivo domina los pagos
Uno de los principales obstáculos para seguir el dinero es el predominio del efectivo, utilizado por el 75 % de los migrantes encuestados en las rutas marítimas hacia Europa en 2025.
Solo el 10 % recurrió a transferencias bancarias, mientras que el 4 % pagó mediante bienes o propiedades y otro 4 % utilizó servicios de envío de dinero.
Las organizaciones también recurren a intermediarios, familiares, empresas de transferencias y sistemas informales como el hawala, que permite mover fondos entre países sin necesidad de una transferencia bancaria convencional.
En algunos casos, los intermediarios retienen el dinero hasta que el migrante alcanza el destino acordado, una fórmula que puede ofrecer cierta protección frente a las redes criminales.
Aunque los pagos mediante teléfonos móviles y plataformas digitales están aumentando, la ONU señala que todavía existen pocos indicios de un uso extendido de criptomonedas para abonar directamente los servicios de los traficantes.
De los traficantes a los negocios legales
El estudio describe organizaciones jerarquizadas con estructuras económicas que incluyen inversores, responsables de operaciones, intermediarios y proveedores de transporte, alojamiento o documentos falsificados.
Parte de sus ingresos se destina a pagar salarios, adquirir embarcaciones y vehículos, sobornar a funcionarios o pagar a grupos armados que controlan determinados territorios.
Los beneficios pueden blanquearse mediante inversiones inmobiliarias, restaurantes, hoteles, agencias de viajes, empresas de transporte, compraventa de vehículos y sociedades pantalla.
En África occidental se han identificado inversiones en negocios que manejan grandes cantidades de efectivo, mientras que en los Balcanes las casas de cambio también desempeñan un papel en la conversión de criptomonedas en dinero.
La ONU advierte de que los beneficios pueden acabar en países ajenos a las rutas migratorias, lo que complica todavía más las investigaciones y la cooperación judicial internacional. EFE
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